Nuestra batalla de David contra Goliat para resistir la injusticia y reclamar lo prometido para la educación pública

Comentarios de la presidenta de la AFT, Randi Weingarten
ENSEÑANZA DE AFT 2017
Washington, DC
20 de julio de 2017

Weingarten fue presentada por Claudia Marte, su exestudiante de la escuela secundaria Clara Barton en Brooklyn, Nueva York.

I. Introducción: Mi día con Betsy

¡Bienvenidos a TEACH!

Sé que muchos de ustedes acaban de llegar a Washington (y pueden entender por qué lo llamamos "el pantano"), pero permítanme comenzar llevándolos de viaje a una ciudad de Ohio llamada Van Wert.

Al igual que muchas áreas rurales de Estados Unidos, Van Wert se ha vuelto cada vez más republicana. Y, en las elecciones de noviembre de 2016, se volvió sumamente republicana.

¿Eso significa que el pueblo de Van Wert está de acuerdo con todo lo que Donald Trump y Betsy DeVos intentan hacer, como echar por tierra las escuelas públicas como las conocemos, favoreciendo los bonos escolares y la privatización y haciendo de la educación una mercancía?

En absoluto.

El pueblo de Van Wert está orgulloso de sus escuelas públicas. Ha invertido en educación prekínder y en aprendizaje basado en proyectos. Tiene un equipo de robótica reconocido a nivel nacional y un programa de escuelas de la comunidad que ayuda a los niños en riesgo a graduarse. El 96 por ciento de los estudiantes del distrito se gradúa de la escuela secundaria. Esta escuela comprende que el Título I no es simplemente una línea del presupuesto, sino una ayuda para la vida.

¿Por qué les cuento sobre esta ciudad? Porque son las escuelas que yo quería que Betsy DeVos viera: escuelas públicas en el corazón del corazón de los Estados Unidos.

Lamentablemente, igual que los negadores del cambio climático niegan la realidad, Betsy DeVos es una negadora de las escuelas públicas, que niega lo bueno de las escuelas públicas y su lugar fundamental en nuestra democracia. Sus antecedentes en Michigan y ahora en Washington dejan en claro que es la secretaria de educación que más se opone a la escuela pública en la historia.

Betsy DeVos llamó a las escuelas públicas un "callejón sin salida". Nuestras escuelas públicas no son un callejón sin salida. Son lugares con infinitas oportunidades.

Son el lugar adonde el 90 por ciento de los padres de los Estados Unidos envía a sus hijos. Y mientras que la secretaria DeVos puede haber pensado que Van Wert sería una buena oportunidad para tomar una fotografía, mi objetivo, como cualquier educador, fue enseñarle algo. 

Y lo hicimos: están ocurriendo grandes cosas en nuestras escuelas públicas. Y, con el apoyo adecuado, pueden ser aún más grandes. Eso fue lo que vio en Van Wert, y eso es lo que está sucediendo en las escuelas públicas de todo el país. Betsy DeVos no puede decir que desconoce lo que está sucediendo en las escuelas públicas, solo que le es indiferente.  

Pero ¿cómo podría ser indiferente al saber de alguien como Claudia?

Recuerdo la clase de historia de Claudia: las grandes exposiciones y los animados debates. Pero también recuerdo algunas quejas de que les exigía demasiado a los alumnos. (Claudia, no te exigí tanto como te exigiste a ti misma). Y estoy sumamente orgullosa de que mi exalumna sea miembro del local 243 de la AFT en Madison, Wisconsin.

Todas las personas en este recinto tienen sus Claudias. Por eso hacemos lo que hacemos. Y por eso vamos a hacer a Betsy DeVos responsable de su indiferencia y de sus ataques hacia nuestra profesión y a la educación pública.

Pero sus ataques no son los únicos desafíos que enfrentamos. No es la única ideóloga que desea desestabilizar y privatizar las escuelas públicas a las que millones de estadounidenses valoran y en las que confían.

Permítanme ser directa: estamos en una batalla como la de David contra Goliat. Y en esta batalla, todos somos David.

II. ¿Cómo llegamos hasta aquí?

Entonces, ¿cómo llegamos hasta aquí?

No sucedió el día de las últimas elecciones ni el día en que asumió el presidente. 

El momento en el que estamos es el resultado de una campaña intencional desde hace décadas para proteger al poder económico y político de unos pocos contra los derechos de muchos. Ha tomado la forma de la división y se expresa como racismo, sexismo, clasismo, xenofobia y homofobia. Y, a menudo, sus intenciones están ocultas. Tomemos como ejemplo la palabra "opción".

Se escucha todo el tiempo en estos días. "Opción" escolar. Betsy DeVos la usa prácticamente en todas las oraciones. Podrían mostrarle, como yo lo hice, un programa de robótica galardonado y ella diría: "¿Y qué hay de las opciones?", que fue lo que en realidad dijo. Podrían decirle: "Buenos días, Betsy", y probablemente respondería: "Esa es mi opción". Deben encantarle los buffets de los restaurantes.

Pero hablando muy en serio: hace décadas, el término "opción" lo usaban como pretexto para el racismo políticos segregacionistas como Harry Byrd, que lanzó la enorme oposición a la decisión de la Corte Suprema respecto del caso Brown contra el Consejo de Educación.

Después de la decisión del caso Brown, muchos distritos escolares, especialmente del sur, se resistieron a la integración. En Virginia, funcionarios blancos del condado de Prince Edward cerraron todas las escuelas públicas del distrito para no permitir que los niños blancos y los negros asistieran a la escuela juntos. Abrieron escuelas privadas donde solo los padres blancos tenían la opción de enviar a sus hijos. Y lo hicieron con dinero público.

Para 1963, hacía cinco años que los estudiantes afroamericanos no podían entrar a las escuelas públicas del condado de Prince Edward. Los miembros de la AFT enviaron fondos y suministros escolares. Y algunos viajaron de Nueva York y Filadelfia para abrir escuelas para los estudiantes afroamericanos en sótanos de iglesias y parques públicos, para que esos estudiantes pudieran tener educación.

¿Y qué hay de las escuelas a las que Betsy DeVos llamó horriblemente "pioneras de la opción escolar", universidades e instituciones de educación superior históricamente negras? Las universidades e instituciones de educación superior históricamente negras (HBCU) surgieron como resultado de las prácticas discriminatorias que les negaban a los estudiantes negros acceso a la educación superior. Las HBCU son instituciones indispensables, pero eso no cambia la verdad de sus orígenes: nacieron a partir de una vergonzosa falta de opciones educativas para los estudiantes afroamericanos.

No se equivoquen: los "verdaderos pioneros" de la opción de la escuela privada fueron los políticos blancos que se resistían a la integración escolar. Pero ni los datos ni la historia parecen importarle a esta administración.

En marzo, DeVos dio un discurso aquí en Washington. Justificó la "opción" diciendo: "Sencillamente, estoy a favor de darles a los padres más y mejores opciones para encontrar un entorno que prepare a sus hijos para el éxito".

¿Quién podría no estar de acuerdo con eso? No es una cuestión ideológica querer una escuela que funcione para su hijo. Es una cuestión humana. Pero sus opciones preferidas (los bonos escolares, los créditos fiscales para el pago de la matrícula y las escuelas independientes con fines de lucro) no funcionan.

Y después de décadas de experimentos con programas de cupones, los estudios son claros: les fallan a los niños a quienes supuestamente debían beneficiar.

El análisis del propio Departamento de Educación del programa de bonos escolares de D. C. reveló que tiene un efecto negativo en el rendimiento de los estudiantes. El programa de bonos escolares de Luisiana ha dado lugar a una baja en las calificaciones de lectura y matemática de los niños. Los estudiantes del programa de bonos escolares de Ohio tuvieron un peor desempeño que en las escuelas públicas tradicionales. Y podría seguir hablando también de las escuelas independientes con fines de lucro y en línea.

Y, mientras que les prometen más opciones a los padres, cuando una familia utiliza un bono escolar para que su hijo asista a una escuela privada, en realidad, es la escuela (no la familia) la que toma la decisión.

Eso es así porque las escuelas privadas pueden discriminar (y muchas lo hacen), ya que no siguen las leyes federales de derechos civiles. Los bonos escolares aumentan la segregación racial y económica. Y carecen de la responsabilidad que tienen las escuelas públicas. Muchos programas de bonos escolares, como el de aquí, en Washington D. C., ni siquiera revela qué cantidad de fondos públicos recibe ni cómo es el rendimiento de los estudiantes. DeVos defiende esta falta de transparencia al decir que lo importante no es la calidad ni la responsabilidad, sino ¿qué? Las opciones.

Estas opciones no aumentan el rendimiento de los estudiantes. No reducen la inequidad ni la segregación. Agotan los fondos de nuestras escuelas públicas y las desestabilizan. Y nos alejan aún más de la opción que todos los niños de Estados Unidos merecen: una escuela pública bien respaldada y eficaz cerca de su hogar.

Pero Trump y DeVos no retroceden en su apoyo a los bonos escolares, las escuelas independientes con fines de lucro y otras estrategias de privatización. Propusieron un "pago inicial" de $250 millones, seguido de miles de millones de dólares públicos, para bonos escolares y créditos fiscales para el pago de la matrícula. ¿Y saben cómo planean pagarlo? Recortando en $9,000 millones los gastos de la educación federal, que se destinan directamente a educar a los niños de las escuelas públicas.

No se equivoquen: Este uso de la privatización, junto con la desinversión, son primos un poco más respetuosos de la segregación. Estamos en la misma lucha, contra las mismas fuerzas que les impiden a los mismos niños obtener la educación pública que necesitan y merecen. Y qué mejor manera de preparar el camino para privatizar la educación que privar a las escuelas públicas de fondos hasta que lleguen a un punto de quiebre y, luego, criticar sus defectos y dejar que el mercado haga el resto. Todo en nombre de las opciones.

Así se desarma una democracia.

En el 60.º aniversario de la decisión del caso Brown contra el Consejo de Educación, estuve en Topeka, Kansas, la ciudad de los demandantes del caso Brown. Estuve allí para apoyar la lucha contra la cruel desinversión de la educación pública que lleva a cabo el gobernador Sam Brownback.

La gran idea detrás del "experimento real" del gobernador con la economía del derrame era que recortar los impuestos para los ricos y las corporaciones y reducir radicalmente los servicios públicos de alguna manera conduciría a la prosperidad económica.

No hubo tal prosperidad, solo devastadores recortes a las escuelas públicas y otros servicios, y el colapso de la economía del estado. Esta primavera, la Corte Suprema de Kansas descubrió que quienes habían resultado más afectados fueron los estudiantes negros, hispanos y pobres.

Luchamos contra este experimento vil. Y, el mes pasado, incluso la legislatura de Kansas, controlada por los republicanos, obligó al gobernador Brownback a aumentar los fondos para la educación pública en casi $500 millones.

Nos opusimos en el condado de Prince Edward. Y nos opusimos en Kansas. Ambas luchas fueron largas y arduas. No nos rendimos, y no lo hicimos solos, con un solo tuit, un discurso o una manifestación.

III. ¿Cómo procedemos? Cinco valores (cinco piedras lisas)

Sí, es agotador. Tenemos que luchar cada vez más solo para evitar perder lo que tenemos. Pero no me he desanimado ni perdí la fe, porque, aunque nos enfrentamos a temibles adversarios, somos el David de su Goliat. 

Cuando los líderes que controlan el gobierno federal están empecinados en quitarles la atención médica a 32 millones de personas para proporcionar un recorte fiscal a los más ricos, somos el David de su Goliat. Cuando a los funcionarios alejados del aula les importan mucho las pruebas y los resultados de los exámenes, pero no les importa en absoluto lo que los estudiantes realmente necesitan, somos el David de su Goliat. Cuando los administradores de fondos de cobertura, los multimillonarios y los ideólogos que se oponen a las organizaciones laborales se unen sobre el eje de la desigualdad, manipulando aún más nuestro sistema económico y político contra los trabajadores, somos el David de su Goliat. Cuando una administración presidencial toma medidas que hacen que los estudiantes inmigrantes tengan miedo de soñar, que favorecen a las universidades con fines de lucro fraudulentas antes que a los estudiantes que buscan educación, que tienen en la mira a toda una religión, somos el David de su Goliat. Cuando los gobernadores de distintos estados persiguen los derechos laborales y de votación, y encuentran un aliado en el juez más reciente de la Corte Suprema que decidirá en el caso Janus, debemos ser el David de su Goliat.

Hace años, tuve la oportunidad de visitar el Valle de Ela, donde tuvo lugar el enfrentamiento entre David y Goliat. Si recuerdan la escuela dominical, se acordarán de esto: también era una lucha desigual. Goliat era grande; David era pequeño. Goliat tenía un ejército. ¿Y David? David tenía una honda con cinco piedras lisas. Pero David tenía un plan. Sin dudarlo, Goliat supuso que su fuerza superior era suficiente, pero todos sabemos cómo terminó.

Me alegra saber que, en nuestra honda, también tengamos cinco piedras lisas. Cinco valores que se traducen en acción. ¿Cuáles son?

  • Primero, los estadounidenses merecen buenos empleos que paguen un salario decente y proporcionen una voz en el trabajo y una jubilación segura.
  • En segundo lugar, merecen atención médica para que ninguna persona que enferma quede en bancarrota.
  • En tercer lugar, necesitan escuelas públicas seguras y agradables, y preparar a los jóvenes para la vida y la ciudadanía, la carrera profesional y la universidad. Y ya que hablamos de universidad, debe ser asequible.
  • En cuarto lugar, nada de esto sucede sin una democracia fuerte y vibrante, que incluye una prensa libre, un poder judicial independiente, un movimiento obrero pujante y la protección (no la supresión) del derecho a votar.
  • Y, en quinto lugar, no hay democracia sin la salvaguarda de los derechos civiles para todos. Eso significa luchar contra la intolerancia y la discriminación, como los ataques a los niños inmigrantes, musulmanes y transgénero, y la creciente ola de antisemitismo y racismo. 

Generalmente, paso mucho tiempo viajando o, al menos, tengo esa sensación. Y tengo la posibilidad de hablar con muchas personas. Esto es lo que he visto y escuchado: de dondequiera que sean las personas y cualesquiera que sean sus ideas políticas, tienen un conjunto de aspiraciones en común para ellos y sus familias. Cuando nos conectamos con los valores (estos valores, estas cinco piedras), ganamos. Ayudamos a hacer que las personas tengan una vida mejor y reparamos los intereses comunes que han sido desmembrados.

IV. Cuatro pilares.

David tenía cinco piedras, pero solo necesitaba una. Y si bien podría hablar con lujo de detalles sobre cada uno de estos cinco valores fundamentales, deseo centrarme en uno: una educación pública poderosa e intencionada.

Están ocurriendo grandes cosas en las escuelas públicas de todas las comunidades de los Estados Unidos, y debemos apoyarlos. Torneos de poesía. Seminarios socráticos. Ferias de ciencia. Terapia del lenguaje. Estudiantes que le hacen jaque mate a su entrenador de ajedrez. Un estudiante que alguna vez tuvo dificultades logra leer a un nivel adecuado para su edad.

Cualquiera de ustedes podría hablar de cosas de las que están orgullosos que ocurren en su aula y en su escuela, ¡y espero que lo hagan! En la Ciudad de Nueva York, la United Federation of Teachers (mi local) comenzó con lo que llaman #PublicSchoolProud (Orgulloso de la escuela pública): lo vieron en el video. Esta campaña ahora está ganando tracción en Florida, Nuevo México, Ohio y Texas. Es una de las maneras en que los empleados de las escuelas, los padres y las comunidades demuestran que las escuelas públicas dan muchos motivos de orgullo.

Entendemos que las escuelas públicas no son perfectas y que no todas funcionan siempre para todos sus estudiantes. Sabemos que las escuelas de los Estados Unidos siempre han sido desiguales, a menudo, por motivos de raza y clase.

Pero nunca escuché a un padre decir: "Esa escuela no funciona para mi hijo. Por eso, deseo participar en un experimento basado en el mercado e impulsado ideológicamente que transforma la educación en mercancía y se ha demostrado que no es eficaz".

No, por lo general, los padres desean una escuela pública local que funcione para sus hijos. Desean que sus hijos se sientan seguros. Desean que su escuela tenga recursos adecuados y aulas con una cantidad aceptable de estudiantes. Desean que su escuela tenga música, arte y ciencia. Desean que sus hijos se desenvuelvan en clases desafiantes y reciban ayuda cuando tengan dificultades. Desean que, a la hora de la cena, sus hijos cuenten historias sobre lo que hicieron en la escuela ese día.

Nuestras escuelas públicas desbordan de profesionales dedicados que hacen todo lo posible, a pesar de nunca tener fondos suficientes, a pesar de los ataques implacables, a pesar de las políticas equivocadas disfrazadas de "reformas" y a pesar de los desafíos que los niños traen de casa. 

Y con algunas inversiones clave y las estrategias adecuadas, no solo tendremos la voluntad, sino también la manera de lograrlo. 

Para mí, la única opción es: como nación, ¿fortalecemos y mejoramos nuestras escuelas públicas o no lo hacemos?

Sabemos qué funciona para lograr esto: invertir y centrarse en los cuatro pilares de una educación pública poderosa e intencionada:

  • El bienestar de los niños;
  • un aprendizaje efectivo;
  • las capacidades de los educadores; y
  • la colaboración.

El bienestar de los niños conlleva encontrarnos con los niños donde estén, a nivel emocional, social, físico y académico, asegurándonos de que se sientan seguros y valorados. Dado que la mitad de los niños de las escuelas públicas son pobres, eso también exige enfrentarse a la realidad de la pobreza. Una manera es coordinar los servicios que los niños necesitan en las escuelas de la comunidad. El Fondo para la Innovación de la AFT ayuda a nuestras filiales a abrir y expandir las escuelas de la comunidad.

¿Y qué hay del aprendizaje efectivo? Se les pide a las escuelas públicas que logren el desarrollo académico y personal de los estudiantes. Eso no sucede con pruebas y preparación para exámenes. Sucede cuando el aprendizaje hace participar a los estudiantes y los alienta a investigar, desarrollar estrategias y colaborar. Es por eso que luchamos intensamente por el arte, la música y el aprendizaje basado en proyectos, como el programa profesional-técnico de animación por computadora al que el Fondo para la Innovación de la AFT asiste en Miami.

¿Y qué hay de desarrollar nuestras capacidades como educadores? ¿Cuántas veces en su carrera les dieron la responsabilidad y les dijeron que simplemente lo hagan? Nadie toleraría eso si se tratara de pilotos, médicos o las Fuerzas Armadas. ¿Pero los educadores? Por favor…

Seguimos luchando contra la infantilización de los maestros y la idea de que "los maestros deberían ser vistos, no escuchados" de las personas que toman las decisiones que afectan la enseñanza y el aprendizaje, pero no pasaron ni 10 minutos en un aula. Ese es el objetivo del Programa de Maestros Líderes de la AFT, que ahora cuenta con 800 participantes. Miles de miembros han participado en el desarrollo profesional de la AFT. Y cientos de miles más han desarrollado sus habilidades a través de Share My Lesson y del desarrollo profesional que ofrecen nuestras filiales estatales y locales.

El elemento que une todo esto es la colaboración: el trabajo en conjunto de empleados de escuelas, padres y socios de la comunidad. Cuando las escuelas tienen dificultades, con frecuencia, las respuestas son las absorciones y el despido de personal. Estos enfoques son "disruptivos", otro término que les encanta a los negadores de la escuela pública, pero no son efectivos.

Veamos el ejemplo del condado de McDowell, Virginia Occidental, el octavo condado más pobre de los Estados Unidos, donde el carbón era el amo y señor. El estado estuvo a cargo del distrito escolar durante una década. Nada cambió. Pero ahora, después de que se estableció una sociedad liderada por la AFT que utiliza estos cuatro pilares, los índices de graduación subieron en dos dígitos. Y, lo que es más importante, estamos ayudando a cambiar las vidas de los niños.

Estos cuatro pilares no se construirán sobre la base de esperanzas y deseos, sino sobre estrategias de aprendizaje efectivas (lo que están haciendo aquí en TEACH) y sobre la inversión.

La inversión es fundamental. Pero Trump y DeVos, y muchos estados, están yendo en la dirección contraria. Mienten al decir que las escuelas públicas fallan e intentan realizar recortes de presupuesto para hacer que la mentira sea real.

El presupuesto Trump-DeVos elimina los recursos para reducir la cantidad de alumnos por clase y para el desarrollo profesional de los maestros, y les quita todos los fondos a las escuelas de la comunidad y a los programas extracurriculares y de verano. Por lo tanto, opciones como el programa de aprendizaje de verano del Brightwood Education Campus de D. C., el cual visité esta semana, desaparecerían, junto con su programa Springboard, un curso de alfabetización de verano para estudiantes de kínder a segundo grado. Este programa no solo evita la pérdida de aprendizaje durante el verano, sino que, además, en cinco semanas de clases, ha aumentado los niveles de alfabetización de los estudiantes en 3 meses y medio. En esencia, el presupuesto Trump-DeVos lleva los recortes a la educación pública.

Y no son solo recortes a la educación. Si bien Trumpcare puede estar suspendido en este momento, la batalla no ha terminado. Su recorte de $880,000 millones de Medicaid era inhumano. Y significaría, para casi el 80 por ciento de los distritos escolares que requieren estos fondos, la pérdida de enfermeros escolares y evaluaciones de salud, sillas de ruedas y sondas de alimentación para los niños más vulnerables. 

¿Y para qué? ¿Un recorte fiscal para los estadounidenses más ricos?

Estos recortes les quitan oportunidades a los niños. Es por eso que luchamos contra ellos, con acciones como los grupos de presión y las marchas que muchos de ustedes realizaron ayer. Y el pueblo está con nosotros. Hace poco tiempo, la AFT encargó una encuesta. Tres cuartos de las personas con las que hablamos se oponen a los grandes recortes a la educación que proponen Trump y DeVos. Y casi la misma cantidad se opone a la quita de fondos de las escuelas públicas para incrementar los fondos para bonos para escuelas privadas y escuelas independientes.

V. RESISTIR Y RECLAMAR

Si bien la educación pública siempre ha recibido apoyo, lo que hace que este momento sea diferente es que, ahora, millones de estadounidenses desean luchar por algo mejor. Pero con los escándalos diarios y los implacables ataques a nuestros valores y a nuestra democracia, puede resultar difícil saber dónde empezar.

Empieza con las elecciones. Tienen grandes consecuencias. Votar es realmente importante. Pero ¿qué podemos hacer entre una elección y otra? Ahí es donde ayuda uno de los libros con los que me he obsesionado. Es de Timothy Snyder, profesor de historia de Yale. Se llama Sobre la tiranía: veinte lecciones que aprender del siglo XX. Y tienen una copia en la bolsa de la conferencia.

Las 20 lecciones de Snyder se cuentan a través del lente de la historia. Mejoran nuestra comprensión de lo que sucede a nuestro alrededor. Y estas lecciones son importantes porque la mayoría de los estudiantes de hoy nacieron después del genocidio nazi, después del apartheid, después de la caída del muro de Berlín y después de que se prohibiera la segregación de iure. Podrían tener, como escribe Snyder, la "sensación de que la historia podría moverse en una sola dirección: hacia la democracia liberal". Trágicamente, eso no es cierto.

Snyder escribe: "La historia no se repite, pero sí instruye. … La historia puede familiarizar y advertir". Nos recuerda que no podemos subestimar nuestras instituciones. Que los dictadores, a lo largo de la historia, han construido poder atacando a las uniones y debilitando la educación pública o apropiándose de ella.

Crean en la verdad. Estén atentos a las palabras peligrosas. Aporten a buenas causas. Sean patriotas. Defiendan las instituciones, como las uniones. Hay algo que cada uno de nosotros puede hacer para defender la democracia y luchar contra la tiranía.

Y si la próxima generación debe continuar con la lucha, ¿quién mejor que los educadores para enseñarle? Por eso, les pido: hagámonos responsables de oponernos a la injusticia con todas nuestras fuerzas. Y hagámonos responsables de reclamar el futuro con todas nuestras fuerzas. Aula por aula. Comunidad por comunidad.

Si pudiera pedirles que hagan algo, sería esto: cuenten sus historias. Defiendan a sus estudiantes. Háganlo en público. Denlo a conocer. Usen los medios sociales. Muéstrenles a las personas aquí en Washington lo que sucede en su ciudad. Muéstrenles lo que un recorte de presupuesto significa en términos muy humanos. Muchos de ustedes ya lo están haciendo. Y no estamos solos. Miren. Esta es una foto del día de la asunción presidencial en enero. Y esta es de la Marcha de las Mujeres solo un día después, y también esta, y esta, y esta. No, no estamos solos.

Earth cam 2

Earth cam 1

                                                                                                   

Sí, esos millones (sí, millones) de personas que protestaron desde el día de las elecciones están, como dicen los niños, "despertados". Tienen energías, energías para luchar contra la intolerancia y el odio, para luchar por una economía que funcione para todos y para que Estados Unidos lidere el mundo. 

¿Por qué les enseñamos a nuestros estudiantes sobre la carta del Dr. King desde la cárcel de Birmingham? ¿O sobre cómo César Chávez organizó a los trabajadores inmigrantes, o sobre las huelgas de hambre de Mahatma Gandhi, o de la dura experiencia de Malala? Porque sabemos que no hay nada más inspirador que cuando las personas a las que los poderosos quieren mantener calladas se levantan. 

Y nosotros también nos levantaremos.

Para levantarse se necesita más que un momento, o incluso cientos de momentos. Se necesita un movimiento. Y ustedes son parte de ese movimiento. Por eso:

  • Si es presidente de una unión local, ¡póngase de pie!
  • Si es parte de un Programa de Maestros Líderes de la AFT, ¡póngase de pie!
  • Si participó en un curso de desarrollo profesional de la AFT, ¡póngase de pie!
  • Si descargó o subió un recurso a Share My Lesson, ¡póngase de pie!
  • Si compró suministros escolares para sus estudiantes, o comida para un niño hambriento, ¡póngase de pie!
  • Si pasó una noche sin dormir, preocupado por un estudiante, ¡póngase de pie!
  • Si ha promovido una causa en la que cree, ¡póngase de pie!
  • Si está orgulloso de las escuelas públicas, ¡póngase de pie!
  • Si sabe que la unión puede ayudar a empoderarlo para hacer que nuestras comunidades y el mundo sean un lugar mejor, ¡póngase de pie!

al resistir y reclamar lo prometido para la educación pública para todos nuestros estudiantes, preservaremos nuestra democracia. Protegeremos a los más vulnerables. Fortaleceremos nuestras comunidades. Lucharemos contra Goliat. Y ganaremos.