Cuatro pilares para lograr una educación pública poderosa e intencionada… o volver a desatar la guerra de la educación

Comentarios de la presidenta de la AFT, Randi Weingarten
National Press Club
Washington, DC
9 de enero de 2017

 

Comentarios por Randi Weingarten
Convención 2016 de la AFT
Mineápolis, Minnesota
18 de julio de 2016 - Más información en: http://www.aft.org/press/speeches/100-years-strong#sthash.VqJTCiEK.dpuf

Introducción: antes y ahora

Hace ocho años, hablé en el Press Club como la nueva presidenta electa de la AFT. En ese entonces, el presidente Obama heredaba la peor crisis económica desde la Gran Depresión. Estados Unidos perdía 750,000 puestos de trabajo por mes.

La semana próxima, el presidente electo Trump heredará una economía diferente, que ha sumado un promedio de 200,000 puestos de trabajo por mes durante 75 meses consecutivos, un número sin precedentes. Si bien hay mucho por hacer aún para luchar contra la desigualdad social y económica, y para abordar los efectos de la desindustrialización, la globalización y la automatización, sería incorrecto no reconocer el progreso real de los últimos ocho años.

Hoy, enfrentamos una crisis muy diferente. Los votantes han perdido la confianza en nuestras instituciones, y esa confianza se ve aún más afectada por la realidad distorsionada que crean las noticias falsas. Nuestro país está sumamente polarizado. Y por segunda vez en este siglo, más estadounidenses (casi 3 millones más, en el caso de la secretaria Clinton) votaron por un candidato que no será su presidente.

Entonces, ¿qué podemos hacer para abordar, en adelante, la profunda ira y desconfianza que sienten tantos estadounidenses?

Creo que, ya que sea que deseemos un entorno menos polarizado o una fuerza laboral capacitada y más puestos de trabajo para la clase media, o pluralismo y democracia, o diversidad y tolerancia, o simplemente que los niños prosperen y sean felices, la respuesta siempre comienza con una educación pública poderosa e intencionada.

El fin de la guerra de la educación

Y tenemos la oportunidad de brindar esa educación. Después de años de que la educación fuera un campo de batalla, después de la Ley Que Ningún Niño Se Quede Atrás, Race to the Top y la tiranía de las evaluaciones, el Congreso y el país, Republicanos y Demócratas por igual, pusieron fin a la guerra de la educación.

Estuve en la galería del Senado en diciembre de 2015 escuchando al senador Lamar Alexander y a la senadora Patty Murray (dos personas que a menudo no están de acuerdo) coincidir sobre lo que era necesario: aprobar la Ley Cada Estudiante Triunfa (ESSA). El senador Alexander, que se asombró por el notable consenso que generó la ESSA, dijo en ese momento: "Hemos creado un entorno que, creo, dará lugar a una marea de excelencia en el rendimiento de los estudiantes, estado por estado y comunidad por comunidad".

Ochenta y cinco senadores, 359 representantes, la National Governors Association, el Council of Chief State School Officers, la School Superintendents Association, grupos de derechos civiles, muchos padres y grupos de padres de todo el país, incluida la PTA, nuestros hermanos y hermanas de la National Education Association, y las personas a las que represento en la AFT celebraron lo que el presidente Obama llamó un "milagro de Navidad".

Por eso, a pesar de las extraordinarias divisiones políticas del país, y después de los perjudiciales fracasos de políticas como la ley NCLB, finalmente logramos un sólido consenso bipartidista con el objetivo de mejorar la educación pública en los Estados Unidos. La AFT trabajó arduamente para sacar el foco de las evaluaciones y llevarlo de vuelta a la enseñanza, para que vuelvan a tomarse las decisiones escolares en los estados y las comunidades, y para continuar dirigiendo los fondos federales a las escuelas públicas que educan a los niños más necesitados.

Ese consenso (esa reforma fundamental de la política educativa) es la razón por la que la educación de kínder a 12.º grado, a pesar de ser tan importante, no fuera un tema principal de la campaña presidencial; ni siquiera fue el tema de una sola pregunta del debate.

Hoy eso se está convirtiendo en un problema. El miércoles, el comité de educación del Senado llevará a cabo la primera audiencia para considerar la nominación de Betsy DeVos.

En lugar de nominar a una secretaria de educación que considera que su misión es fortalecer las escuelas públicas e implementar el proyecto que tanto Demócratas como Republicanos crearon y celebraron, Donald Trump hizo caso omiso a la voluntad del pueblo y, en su lugar, eligió a la nominada con mayor oposición a la educación pública en la historia del departamento. Betsy DeVos no cumple con los requisitos ni posee la experiencia para desempeñarse como secretaria de educación. Su deseo de privatizar la educación es claramente destructivo para las escuelas públicas y para el éxito educativo de todos nuestros niños.

Si se confirma a DeVos (si destruye este consenso conseguido con esfuerzo, si vuelve a desatar la guerra de la educación), demostrará que su objetivo final es debilitar las escuelas públicas, las escuelas a las que asiste el 90 por ciento de los niños estadounidenses. No es de extrañar nuestra firme oposición a su nominación y nuestro igualmente firme compromiso de continuar con nuestro trabajo y avanzar en las reformas que marcarán una diferencia positiva en las vidas y el éxito de los niños.

El objetivo de la educación pública

Obviamente, no todas las escuelas funcionan tan bien como quisiéramos. A muchas escuelas que "fallan" también les han fallado debido a políticas defectuosas, recortes en el presupuesto y una aceptación tácita de la desigualdad. Cuando los padres envían a sus hijos a un lugar que no es la escuela pública local, no es porque creen que el mercado privado es la mejor manera de brindar educación o que su hijo se beneficiará de un viaje en autobús más largo. Generalmente, es porque su escuela local no tiene recursos suficientes, no es lo suficientemente segura o tiene otras dificultades.

Es nuestra obligación, como sociedad, brindar a todas las familias acceso a excelentes escuelas públicas locales, en todos los vecindarios de los Estados Unidos. Esta debe ser una opción viable.

Entonces, ¿cómo logramos esto?

En un mundo con más acoso escolar y menos tolerancia, el primer paso es ofrecer un entorno seguro y agradable. No es mera ingenuidad: existen numerosos estudios que demuestran la conexión entre un entorno escolar comprensivo y el rendimiento de los estudiantes.

Y en lugar de obsesionarnos con las evaluaciones, debemos concentrarnos en el niño de forma integral. La educación integral del niño no está basada en castigos, sino en la alegría. Y si bien la tecnología es importante, el objetivo de la educación no es digital, es personal. No tiene fines de lucro, sino que se financia equitativamente. Y no es igual para todos, sino que se ajusta a las necesidades y aspiraciones individuales de los estudiantes.

Al igual que nos reunimos para transformar la política federal de educación, es hora (guiados por nuestra innovación, nuestra experiencia y saber colectivo de lo que funciona) de trabajar juntos para construir ese sistema de excelentes escuelas públicas locales. Está basado en cuatro pilares: promover el bienestar de los niños, respaldar un aprendizaje efectivo, desarrollar las capacidades de los maestros y fomentar la cultura de la colaboración.

Promover el bienestar de los niños

Comencemos con el bienestar de los niños. Debemos encontrarnos con los niños donde estén, y eso significa reconocer que la mitad de los estudiantes de escuelas públicas vive en la pobreza. Los tantos efectos de la pobreza (el hambre, el estrés tóxico y las afecciones médicas no tratadas) son terribles en sí mismos, pero también afectan la capacidad de los niños de aprender y prosperar. La pobreza no es una excusa para tener bajas expectativas; es una realidad que debe reconocerse y confrontarse.

Los educadores y los socios de la comunidad están dando pasos para abordar de manera significativa los efectos de la pobreza.

Las escuelas de la comunidad, como Community Health Academy of the Heights (CHAH), ayudan a satisfacer las necesidades físicas, emocionales y sociales de los estudiantes; necesidades que, si no se satisfacen, son obstáculos para el aprendizaje. La CHAH está ubicada en el norte de Manhattan. Casi todos sus 650 estudiantes viven en la pobreza. Casi un tercio consiste en alumnos de habla inglesa.

La CHAH ofrece evaluaciones de la vista para todos los estudiantes y lentes gratuitos a casi 200 que los necesitan. Piensen en eso. Los niños tenían dificultades para aprender porque les dolía la cabeza o no veían la pizarra. Lo que necesitaban eran lentes.

La CHAH permanece abierta hasta las 9:30 p. m. para ofrecer a los adultos clases para obtener el diploma de equivalencia general (GED) y de inglés como segundo idioma, así como también de acondicionamiento físico y salud. La CHAH cuenta con una despensa de alimentos y un centro de recursos para padres. Y ofrece una clínica de salud comunitaria de servicio completo, con más de 6,000 miembros inscritos. Los 245 alumnos de escuela media reciben evaluaciones de salud mental anuales. Además, los estudiantes tienen acceso a trabajadores sociales y a un psicólogo a tiempo completo.

Todo esto apuntala el rendimiento de los estudiantes. La CHAH redujo la cantidad de estudiantes con un nivel de lectura 1, el nivel más bajo, en un 37 por ciento entre 2013 y 2016. Durante ese mismo período, el porcentaje de estudiantes con niveles de lectura más altos aumentó un 24 por ciento.

La CHAH es la prueba de que es posible alcanzar excelentes resultados cuando nos centramos en el bienestar, la familia y la comunidad del niño. Y este no es un ejemplo aislado; escuelas de Austin, Cincinnati y decenas de otras comunidades han adoptado enfoques similares con resultados similares. Y eso permite a los maestros y a los niños centrarse en el segundo pilar: un aprendizaje efectivo.

Respaldar un aprendizaje efectivo

Establecemos expectativas altas para nuestras escuelas públicas, como debe ser: desarrollar a los estudiantes a nivel académico, preparar a los jóvenes para el trabajo, darles herramientas para que sean buenos ciudadanos y permitirles llevar una vida gratificante. Nada de esto se logra al exigirles a los estudiantes que memoricen información y la regurgiten en las pruebas estandarizadas.

Se trata de un aprendizaje efectivo; un aprendizaje que haga participar a los estudiantes y los inspire para abordar conceptos complejos y material difícil. Los estudiantes aprenden cuando colaboran en equipos en proyectos innovadores. Aprenden cuando están interesados y entusiasmados, cuando están expuestos al arte y a la música, al teatro y a la robótica. Aprenden en entornos seguros y agradables, con prácticas de justicia restaurativa que promueven la responsabilidad y reducen la disciplina discriminatoria. Aprenden en entornos que cultivan el pensamiento crítico, la colaboración, la creatividad y la alegría. Aprenden cuando las aulas tienen una cantidad de alumnos que permite hacer todo esto.

Los efectos de un aprendizaje efectivo no se revelan en la calificación de un examen. Resultan evidentes en el compromiso y la confianza de los estudiantes. Resultan evidentes en las habilidades y los conocimientos que demuestran los estudiantes en evaluaciones reales. Resultan evidentes en la preparación de los estudiantes para prosperar en un mundo desafiante y cambiante.

El aprendizaje efectivo puede lograrse y sostenerse. Una forma es a través de instrucción basada en proyectos. Es cuando los niños se hacen cargo de un problema real a largo plazo. Investigan. Desarrollan estrategias. Comparten la responsabilidad. Y desarrollan resiliencia, iniciativa y agilidad.

En Corpus Christi, Texas, cuando Jenna Ruiz-Ortiz enseña la posibilidad de que los humanos habiten otros planetas, sus estudiantes se ponen sus batas de laboratorio. Trabajan en equipo para investigar el potencial de los humanos para vivir en otros planetas. Ese es el tipo de aprendizaje efectivo que prepara a los estudiantes para la economía de hoy.

Eso es lo que sucede en la clase de Derecho Internacional de David Sherrin en la escuela secundaria Harvest, en la Ciudad de Nueva York. Los estudiantes no solo memorizan datos. Seleccionan defensores, eligen testigos, escriben declaraciones juradas y confeccionan documentos probatorios. Y el gran final: van a un tribunal de Brooklyn y realizan un simulacro de juicio de un responsable del genocidio de Ruanda. Eso es un aprendizaje efectivo.

Otra área donde vemos ese aprendizaje efectivo es en la educación técnica y profesional (CTE).

Durante la campaña, Donald Trump dijo: "la capacitación vocacional es excelente, ¡pero ya no existe!".[i]

En realidad, Donald, sí existe. Y luchamos desde hace más de una década por ponerla en práctica aún más.

Por ejemplo, en la Toledo Technology Academy, en Ohio, donde los estudiantes tienen la oportunidad de desarrollar sus habilidades de STEM con empresas locales, entre ellas, un pequeño grupo llamado General Motors. El director de manufactura de GM les dijo a los estudiantes de la TTA: "Trabajan tan bien como los pasantes que traemos de sitios como Purdue y la Universidad de Michigan".

La AFT ha dedicado recursos a generar aún más programas de CTE en todo el país. Ya sea al conectar estudiantes con empresas de Peoria, Illinois, para obtener pasantías, o al asociarse con los servicios de bomberos, policía y emergencias médicas de Pittsburgh para capacitar a los estudiantes de escuela secundaria, la CTE es parte del ADN de la AFT.

Nos alegra que el presidente electo comparta nuestro deseo de expandir ese trabajo.

Desarrollar la capacidad

Centrarnos en el bienestar y el aprendizaje efectivo les da a nuestros niños lo que más necesitan. Pero no podemos lograr un aprendizaje efectivo sin un conducto poderoso: su maestro.

Sabemos todo lo que hacen los maestros para ayudar a los niños a alcanzar su potencial. Pero ¿qué hay de ayudar a los maestros a alcanzar su máximo potencial? Por eso, el desarrollo de las capacidades es nuestro tercer pilar.

Convertirse en un maestro experto lleva tiempo y requiere ayuda, dignidad y respeto. Desarrollar las capacidades de los maestros comienza mucho antes de que se hagan cargo de sus propias aulas y nunca debería terminar.

Veamos, por ejemplo, el programa de San Francisco Teacher Residency. Los maestros de las escuelas más necesitadas de San Francisco comienzan con una residencia de un año junto a un maestro experto. El programa ha tenido como resultado una mayor retención de los maestros y un cuerpo docente diverso que refleja la comunidad a la que sirve. 

En Meriden, Connecticut, la ayuda nunca termina. Tienen de todo, desde un Programa de Inducción de Nuevos Maestros para los principiantes, hasta el programa Meriden Teachers Sharing Success para los veteranos. Los estudiantes se benefician de esta inversión en sus maestros. El distrito ha tenido una reducción del 62 por ciento en las suspensiones y del 89 por ciento en las expulsiones. Y Meriden superó el crecimiento promedio de Connecticut en las pruebas de inglés y matemática del estado.

Desarrollar las capacidades es una responsabilidad compartida. Y las uniones son un socio crucial. Los locales de la AFT utilizan su defensoría y negociación colectiva para ayudar a los maestros a perfeccionarse continuamente y desarrollar la profesión. Y un estudio reciente reveló que los distritos altamente sindicalizados tienen procesos de permanencia más rigurosos y consolidados.[ii]

Hablando de permanencia, la AFT ha trabajado con socios dispuestos para asegurar que no sea un pretexto para la incompetencia ni una excusa para que los directores no gestionen, sino una garantía de equidad y debido proceso. Con el crecimiento reciente de la intolerancia y el odio, la capacidad de un maestro de defender a sus estudiantes y a sí mismo es más importante que nunca.

Lejos de estar en contra de las evaluaciones, la AFT ha luchado por sistemas de evaluación que respalden tanto el crecimiento de los maestros como el aprendizaje de los estudiantes. Con nuestro Fondo para la Innovación y un subsidio federal, 11 locales de la AFT y sus distritos analizaron minuciosamente las evaluaciones. Descubrimos que los sistemas de evaluación desarrollados a través de asociaciones laborales, que se centran en el crecimiento y la mejora en lugar de los castigos y las pruebas, benefician a los estudiantes de manera constante. Por eso, luchamos por la ESSA para poner fin a las evaluaciones orientadas a las pruebas que se exigen a nivel federal. Es por eso que apoyamos las evaluaciones impulsadas a nivel local con múltiples medidas significativas.

Fomentar la colaboración

Y el elemento que une todo esto es el cuarto pilar: la colaboración.

En lugar de mejorar y financiar las escuelas que tienen dificultades, en las últimas dos décadas, la respuesta ha tendido a la privatización, la pauperización y la disrupción. Seamos claros: en el país más rico del mundo, 23 estados gastarán menos en educación kínder a 12.º grado que antes de la recesión de 2008. La "innovación disruptiva" puede estar de moda en las escuelas de negocios, pero la disrupción (en lugar de la mejora) de las escuelas con dificultades ha dado lugar a despidos masivos, cierres de escuelas y absorciones por parte del distrito o del estado.

Estos enfoques son disruptivos, pero no efectivos, especialmente si se trata de mejorar los resultados de los estudiantes. Como presidenta de una unión de maestros y expresidenta de la unión local más grande del mundo, puedo asegurar que, en la educación, cuando se busca pelea, se la encuentra. Pero probablemente no se encuentre una solución.

No escuchamos tanto sobre los tantos "éxitos silenciosos" que son resultado del trabajo en conjunto de educadores y administradores para mejorar el rendimiento y el bienestar de los estudiantes.

En la zona sur de Los Ángeles, el Distrito Escolar Unificado ABC y su unión de maestros tienen una colaboración intencionada y significativa para mejorar sus escuelas. El personal del distrito se asigna a un par sindical. Se reúnen con frecuencia, asisten a capacitaciones juntos y organizan un retiro anual. Cuando hay que tomar una decisión, la toman en conjunto.

Los resultados hablan por sí mismos. El Distrito Unificado ABC tuvo un mejor rendimiento que California en general, con estudiantes latinos, afroamericanos y de familias de bajos ingresos con un rendimiento mucho mejor que los otros estudiantes del estado. Como se dijo antes, esto no es aislado. Un estudio de 2015 de más de 300 escuelas públicas de Miami-Dade reveló que una colaboración de calidad entre maestros (que les dio tiempo y espacio para trabajar juntos) aumentó el rendimiento de los estudiantes.[iii]

Y necesitamos colaborar más ampliamente: dentro de toda la comunidad escolar, entre los maestros, maestros adjuntos, consejeros escolares, conductores de autobuses, enfermeros escolares y administradores; las escuelas con los padres; las escuelas con los socios de la comunidad. Los estudiantes y los padres deben ver las escuelas públicas locales como sus escuelas. Esto implica crear entornos que respeten y valoren su voz y sus opiniones en lugar de desalentarlas.

Un excelente ejemplo es el Programa de Padres Mentores de Chicago, a través del cual los padres se capacitan para ayudar en aulas abarrotadas para trabajar individualmente con los estudiantes que tienen dificultades. Los padres no solo aprenden a ayudar a su hijo, sino también a todos los niños de la comunidad.

Otro excelente ejemplo son los programas de reuniones entre padres y maestros en el hogar, como los de Baltimore y St. Paul, Minnesota. Los maestros visitan a las familias de los estudiantes al comienzo del año escolar y nuevamente después de un tiempo para hablar sobre las expectativas de las familias para su hijo, y comparten sus inquietudes o preguntas. Entre los resultados, se incluyen una mayor participación de los padres en la vida escolar, más resultados positivos en cuanto al comportamiento y un mejor rendimiento de los estudiantes. Y los maestros informan una mayor satisfacción laboral.

Fomentar este tipo de sociedad es la razón por la que se formó la Alliance to Reclaim Our Schools (AROS). La AROS es una alianza nacional de padres, jóvenes, la comunidad y organizaciones laborales, entre ellas, la AFT y muchos de nuestros locales, que lucha por reclamar lo prometido para la educación pública como la puerta de acceso a una democracia sólida y a la justicia racial y económica.

El 19 de enero, la AROS movilizó a decenas de miles de personas en cientos de comunidades para proteger a nuestros estudiantes de la intolerancia y el odio que se desataron en este período de agitación. Defenderemos a nuestros "soñadores" y a otros jóvenes para quienes la deportación es una amenaza. Y defenderemos las escuelas públicas fuertes y la institución de la educación pública en sí misma.

ESSA: el nuevo federalismo educativo

Cuando vemos una escuela pública local que funciona en cualquier parte del país, vemos los cuatro pilares que describí. No son iguales para todos; están personalizadas según las diferentes comunidades y necesidades. Y no son un elixir mágico; necesitan fondos y asistencia. Algo que no necesitan es un cambio en la ley federal. Eso ya sucedió con la ESSA. La ESSA genera el potencial de implementar estos pilares, aunque no los garantiza.

La frontera en la educación se ha movido de Washington D. C. a los capitolios del estado, los distritos y las comunidades escolares. No significa que el gobierno federal no tiene ninguna función. Aún necesitamos promover la equidad al financiar escuelas que reciben a niños desfavorecidos y proteger los derechos civiles de todos los niños, incluidos los estudiantes LGBTQ, y esto todavía es de vital importancia 60 años después de la resolución histórica del caso Brown contra el Consejo de Educación.

Pero la ESSA apaciguó la guerra de la educación y permitió que le prestemos atención a lo que sí funciona: la colaboración, el desarrollo de capacidades, el aprendizaje efectivo y el bienestar de todos los niños. Conceptos prácticos que son escalables y sostenibles; que los republicanos y demócratas pueden apoyar; y que los estados rojos y azules y las escuelas rurales, suburbanas y urbanas pueden implementar con la inversión y la gestión adecuadas.

Un discurso no puede abarcar todo lo que debemos hacer por los niños, las familias y las comunidades. Debemos luchar por un salario que alcance para vivir, por la seguridad en la jubilación, por asistencia médica y universidades asequibles y accesibles, y por una educación de prekínder universal, entre otros. Y tengan la seguridad de que seguiremos luchando por eso.

Pero la aprobación de la ESSA ha generado un momento de oportunidad para utilizar estos cuatro pilares con el fin de ayudar a hacer de todas las escuelas públicas locales un lugar adonde los padres deseen enviar a sus hijos, donde los educadores deseen trabajar y donde los niños deseen estar.

Betsy DeVos y el ataque a la educación pública

Mientras los republicanos y demócratas, padres y maestros, todos, se unieron en torno a la ESSA, ¿dónde estaba Betsy DeVos? Estaba trabajando en Michigan para debilitar las escuelas públicas y dividir a las comunidades. Y ahora, está preparada para hacerlo en todo Estados Unidos.

Si Donald Trump quería un ideólogo, encontró uno. La participación de DeVos en la educación ha sido para financiar esfuerzos por desestabilizar, quitarles los fondos y privatizar las escuelas públicas. No ha dado clases en escuelas públicas. Nunca se desempeñó en un comité escolar. Nunca asistió ni envió a sus hijos a una escuela pública. Pertenece a un grupo de presión, pero no es educadora.

Nos preguntamos por qué fue nominada. Como muchos miembros del gabinete de Donald Trump, es una multimillonaria con un plan. Como ella misma se jactó: "Mi familia es el contribuyente más grande del Comité Nacional Republicano. … Esperamos un retorno de nuestra inversión". De hecho, esas inversiones no la eximen de las declaraciones de ética que deben presentar todos los nominados al gabinete. Francamente, el hecho de que no haya declarado debería demorar su audiencia.

En el año 2000, DeVos y su esposo financiaron una iniciativa multimillonaria de votación para crear bonos para escuelas privadas en Michigan. Los votantes la rechazaron con un margen superior a 2 a 1. Esto no es de extrañar, ya que la evidencia a lo largo de un cuarto de siglo demuestra que los bonos no han mejorado el rendimiento de los estudiantes de manera significativa ni constante.[iv]

Después de esta derrota, modificó el foco a desviar dinero de los contribuyentes de las escuelas públicas a escuelas independientes con fines de lucro. Y hay que darle crédito por sus logros. En los últimos 15 años, Michigan se ha convertido en "Lejano Oeste" de las escuelas independientes con fines de lucro de Estados Unidos. El 80 por ciento de las escuelas independientes de Michigan son con fines de lucro.

Sí, démosle crédito, pero no responsabilidad. Esta es la razón: cuando la opción era apoyar a las escuelas públicas con financiación insuficiente, luchó, en cambio, por un recorte fiscal para los ricos. Cuando la opción era apoyar a las escuelas públicas locales, denigró la educación pública y luchó por desviar dinero de los contribuyentes hacia escuelas independientes con fines de lucro. Cuando la opción era fortalecer las escuelas independientes con responsabilidad real, luchó por no darles responsabilidad. Sin responsabilidad, incluso en casos como los de las escuelas independientes de Detroit que cerraron días después de su plazo final para obtener fondos del estado, dejando a los estudiantes en la lucha por encontrar una nueva escuela, pero los operadores de las escuelas independientes se siguen beneficiando.

Ha dedicado millones a elegir a sus amigos y castigar a sus enemigos, y, en todos los momentos críticos, ha intentado que la educación pública ya no sea pública.

¿Cuál es el resultado de todo esto? Ha disminuido el rendimiento de los estudiantes de todo Michigan. Casi la mitad de todas las escuelas independientes estuvo entre las escuelas estadounidenses de nivel más bajo. Veamos la investigación de un año de duración de Detroit Free Press,[v] que reveló enormes problemas en las escuelas independientes con fines de lucro del estado: corrupción, favoritismos, bajo rendimiento y falta de responsabilidad.

Ese es el legado de la Sra. DeVos.

De la palabra a la acción

Cuando les daba clase a Tamika y sus compañeros en la escuela secundaria Clara Barton en Brooklyn, se decía: "No solo hay que hablar, sino también actuar en consecuencia". Para un secretario de educación, eso significa hacer todo lo posible por fortalecer y mejorar la educación pública. Para hacerlo, primero hay que experimentarlo y estar dispuesto a pasar de la palabra a la acción.

Con ese fin, tengo tanto un desafío como una invitación para la Sra. DeVos. Pase un tiempo en las escuelas públicas. No puede sustituirse la experiencia de ver de primera mano qué funciona en nuestras escuelas públicas, o ver las condiciones indefendibles que soportan demasiados estudiantes, maestros y personal de escuelas.

Venga a ver algunos de los lugares donde los miembros de la AFT trabajan y dejan el corazón por nuestros estudiantes. Venga al condado rural de McDowell, Virginia Occidental, el octavo condado más pobre de los Estados Unidos, donde muchos votaron a Donald Trump. Este es un condado donde la AFT lidera una asociación público-privada para mejorar los resultados de salud y escuelas públicas. Acompáñeme a la secundaria Harvest o la CHAH, o a la Toledo Technology Academy o a Meriden, Corpus Christi, al distrito ABC de California o a Miami. Pase uno o dos días en una clase para estudiantes con discapacidades graves. Antes de intentar hacer en el resto del país lo que hizo en Michigan, vea usted misma el potencial y la promesa de la educación pública.

La administración de Trump puede seguir la voluntad de las personas y el camino que allanó el Congreso hace un año. O bien puede seguir los dogmas destructivos del pasado y volver a desatar la guerra de la educación.

Seamos claros: si hacen esto último, las comunidades de todo el país se pondrán de pie para defender sus escuelas públicas y a sus hijos, como cientos de miles lo han hecho hasta ahora en cartas abiertas y peticiones, y como lo hará la AROS el 19 de enero.

Cualquiera sea la decisión de la nueva administración, pasaremos de la palabra a la acción para lograr excelentes escuelas locales al invertir y respaldar los cuatro pilares que describí hoy. Utilizaremos el Fondo para la Innovación de la AFT para dar el puntapié inicial a proyectos de escuelas de la comunidad e inversiones en CTE literalmente de costa a costa. Desarrollaremos las capacidades de los educadores a través de Share My Lesson de la AFT, el sitio web gratuito de recursos de enseñanza más grande de los Estados Unidos, con más de 1 millón de usuarios. Promoveremos la colaboración a través de la negociación colectiva y las asociaciones laborales, y trabajaremos con los padres, grupos de derechos civiles y de la comunidad.

Estamos pasando de la palabra a la acción. En todo Estados Unidos, vivimos nuestros valores y protegemos a nuestros niños.

La elección de Donald Trump para presidir el Departamento de Educación es la antítesis de la educación pública y lo que representa; es la antítesis del consenso educativo bipartidista forjado por la reforma educativa federal del año pasado. Y es la antítesis de lo que nuestros niños necesitan.

Por eso, les pido que se unan a nosotros en la defensa del bienestar de todos los niños. Por un aprendizaje efectivo. Por el desarrollo de las capacidades de los maestros. Por la colaboración con la comunidad. Únanse a nosotros en la defensa de la promesa de la educación pública y por las escuelas públicas que todos los niños merecen. Gracias.

 

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[i] Dana Goldstein, "Will Trump Overhaul Public Education?" (¿Trump transformará la educación pública?) (1 de diciembre de 2016), http://www.slate.com/articles/life/schooled/2016/12/the_damage_donald_trump_could_do_to_public_education.html.

[ii] Jeff Bryant, "Study Finds Unions Improve Teacher Quality, Lead To Lower Dropout Rates" (Un estudio revela que las uniones mejoran la calidad de los maestros y bajan las tasas de deserción) (8 de diciembre de 2015), https://ourfuture.org/20151208/study-finds-unions-improve-teacher-quality-high-school-dropout-rates.

[iii] Joellen Killion, "High-Quality Collaboration Benefits Teachers and Students" (La colaboración de calidad beneficia a maestros y estudiantes) (octubre de 2015), https://learningforward.org/docs/default-source/jsd-october-2015/high-quality-collaboration-benefits-teachers-and-students.pdf .