18/03/2018

Así se ve la democracia

Desde las calles, a las escuelas y las urnas, los estadounidenses se están uniendo en la mayor escalada de valentía colectiva, idealismo y condena de justicia que haya visto.

Solo en estos últimos días, decenas de miles de estudiantes de todo el país salieron de las escuelas para protestar contra la violencia con armas de fuego. Los "soñadores" en Texas y Washington D. C. se plantaron frente a la deportación del único país que conocen. Empleados escolares de Virginia Occidental y trabajadores graduados de Illinois llevaron a cabo huelgas exitosas por salarios dignos. Activistas por los derechos civiles en Selma, Alabama, se manifestaron por el derecho a voto. Padres y maestros en San Juan, Puerto Rico, desafiaron una ley de absorción y privatización de escuelas públicas. Y el demócrata Conor Lamb obtuvo una banca en un distrito electoral tradicionalmente republicano en el oeste de Pensilvania, dando crédito orgullosamente al apoyo de uniones sindicales que luchan por "la dignidad básica y la justicia social", según dijo.

Randi Weingarten en una protesta liderada por estudiantesWeingarten en la escuela secundaria de liderazgo y servicio público de la Ciudad de Nueva York asistiendo a una protesta organizada por los estudiantes contra la violencia con armas de fuego el 14 de marzo. Foto por: Viri Pettersen.

Así se ve la democracia. Cuando el presidente y el Congreso no pueden garantizar la seguridad en nuestras escuelas y comunidades y gobiernan para la minoría de ricos, nosotros, el pueblo (notablemente los jóvenes) damos un paso al frente. Tomando en préstamo una página del movimiento sindical, #NeverAgain, #55Strong, #BlackLivesMatter, #UnitedWeDream y #TimesUp están uniendo a las personas para llevar a cabo lo que no pudieron hacer solos.

Están enfrentando a adversarios formidables, grupos como la Asociación Nacional del Rifle, que atacan todas las medidas de seguridad con sentido común en relación a las armas de fuego. Y grupos financiados por los Koch, los DeVos y otros multimillonarios de derecha desean aniquilar la educación pública, el movimiento obrero y los servicios públicos para que la escalera de oportunidades a la cual ellos pueden acceder no esté disponible para otros.

Los artífices de este movimiento vierten esperanza lejos de sus inicios. Estudiantes de Parkland, Florida, fueron el centro moral de las protestas para la seguridad escolar de la semana pasada, pero irradiaron su iniciativa a Boise, Idaho; Chicago; Livingston, Montana; Los Ángeles; Filadelfia; y más. Y el 24 de marzo habrá manifestaciones contra la violencia con armas de fuego en más de 700 ciudades. Hay 1,000 millas de distancia, pero no existe separación entre los empleados escolares de Virginia Occidental y sus colegas de Oklahoma que están listos para hacer huelga el 2 de abril por la dignidad económica y escuelas públicas bien respaldadas.

Los líderes de estos movimientos también han generado alianzas sólidas dentro de sus comunidades. En Parkland, los activistas estudiantiles tomaron la delantera con el apoyo de sus padres y maestros. En Virginia Occidental, los estudiantes, padres, líderes religiosos y otras personas se pararon codo a codo con las uniones sindicales de maestros y personal escolar en huelga, y los maestros utilizaron los fondos de huelga para preparar almuerzos para los niños antes de unirse a la protesta.

La amenaza común que une a estos movimientos es que las personas que los conforman buscan una vida mejor y más segura para sus familias, comunidades y para sí mismos. Y todos están dispuestos a defenderse de manera colectiva contra los poderes que mantienen el control a través de la marginalización de otras personas, creando odio, miedo y polarización, con respaldo económico.

El movimiento obrero estadounidense es el que la derecha intenta destruir terminantemente. La organización conservadora State Policy Network ha prometido $80 millones para "dejar de financiar y neutralizar" a las uniones. Los Koch van más lejos, asignando $400 millones para socavar la educación pública y "quebrar" las uniones de maestros. En Florida, mientras la Legislatura votó para que los maestros tengan armas de fuego (una idea completamente estúpida), los legisladores eliminaros el derecho de los educadores de tener una unión sindical y contratos justos. Y un caso ante la Corte Suprema de los Estados Unidos, Janus contra la AFSCME Consejo 31, está destinado a afectar los intereses de millones de trabajadores al privar a las uniones de los fondos que necesitan para funcionar. Durante los argumentos orales, los magistrados conservadores mostraron antipatía hacia las uniones sindicales, sugiriendo, por ejemplo, que un trabajador puede pedir un aumento de manera individual, pero que la Constitución prohíbe que una unión sindical haga lo mismo en nombre de sus miembros. La jueza Sonia Sotomayor reconoció justificadamente que esto era un deseo de la derecha para aniquilar la negociación colectiva por completo para los trabajadores públicos.

Eso supone una grave amenaza a la defensa de empleos y de justicia de las uniones sindicales que benefician a todos los estadounidenses. Por cierto, Martin Luther King Jr. estaba apoyando a trabajadores de higiene y saneamiento en huelga el día que fue asesinado. Él sabía que los derechos civiles, económicos y de voto están entrelazados y eso es tan cierto hoy como lo era hace cincuenta años.

Los jóvenes que lideran estos movimientos están desafiando a generaciones de pasividad y resignación. Están creando esperanza y unidad donde antes había desesperación y polarización. Nos están enfrentando con el imperativo moral de resolver, y no aceptar con resignación, estos problemas urgentes. Se están armando de coraje para enfrentar a los grupos de presión que han amedrentado y financiado a los políticos hacia la sumisión y les recuerdan a los legisladores que trabajan para nosotros. Desde el punto de vista de esta maestra, resulta increíblemente inspirador seguir el ejemplo de nuestros estudiantes.

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