20/01/2019

Huelgas y cierres

Antes de alcanzar las filas de protesta la semana pasada, Nataly Santos, maestra de tercer grado de Los Ángeles, preparó cientos de bolsas con refrigerios para los estudiantes de su escuela. La mayoría de sus estudiantes viven en la pobreza, al igual que más del 80 por ciento de los estudiantes de Los Ángeles. Nataly no quería hacer huelga; sintió que debía hacerlo porque sus estudiantes necesitan mucho más que los paquetes que ella les prepara.

United Teachers Los Angeles ha estado negociando durante casi dos años. Por supuesto que los miembros desean que el distrito escolar les pague un salario justo, pero la mayoría de sus exigencias son acerca de fortalecer las escuelas: aulas con menos alumnos; menor cantidad de evaluaciones; y más arte, música, consejeros, enfermeros y bibliotecarios. El núcleo de esta huelga, como las del año pasado en Virginia Occidental, Oklahoma, Arizona y demás lugares, es hacer frente a años de desinversión y escasez en educación y dar prioridad a la educación pública como agente de oportunidades para todos los niños.

Randi Weingarten en la marcha de UTLAWeingarten, la segunda de la derecha, marcha con 50,000 seguidores que respaldan una financiación adecuada para las escuelas públicas de Los Ángeles. Foto por Brett Sherman.

Es por ello que miles de padres y estudiantes se han unido a los educadores en multitudinarias filas de protesta en Los Ángeles y llenaron "mochilas para huelga" con refrigerios, agua y notas de apoyo de los estudiantes para los maestros. Una encuesta reciente reveló que el 82 por ciento de los residentes del condado de Los Ángeles apoyan la huelga.

Todo lo que los maestros están exigiendo fortalecería a las escuelas públicas de Los Ángeles, lo cual paradójicamente los coloca frente a propósitos contrarios a los del liderazgo del distrito escolar. Un miembro del panel de investigación en la mediación por el enfrentamiento entre la unión sindical y los líderes del distrito estaba desconcertado: "Nunca había visto a un empleado que estuviera decidido a su propia desaparición".

Las semillas de austeridad que infestan las escuelas públicas del estado retroceden cuatro décadas hasta la Propuesta 13, una revuelta de impuestos sobre la propiedad en gran medida responsable de la drástica caída de California, la quinta economía más grande del mundo, al puesto n.º 43 en el gasto por alumno a nivel nacional. En Los Ángeles, la austeridad ha empeorado mucho a causa de las iniciativas de un grupo de fundaciones e individuos ricos para trasladar a la mitad de los estudiantes de la ciudad a escuelas independientes, que quitan casi $600 millones a las escuelas vecinas por año. El grupo gastó casi $10 millones en 2017 para elegir a una mayoría a favor de las privatizaciones en la junta escolar, que luego impuso el nombramiento del superintendente Austin Beutner, un banquero especialista en inversiones sin experiencia en educación.

Pero este no es un debate de escuelas independientes versus escuelas públicas; se trata de garantizar que todas las escuelas públicas tengan las condiciones necesarias para el éxito de los estudiantes. De hecho, los miembros de la AFT de la cadena de escuelas independientes de Los Ángeles también hicieron huelga esta semana, con el objetivo de reclamar mejoras en las condiciones de enseñanza y aprendizaje.

Escuchamos mucho a cerca de "elección" en educación. La falta de inversión en los niños y en su educación es una elección. Beutner maneja fondos hasta un superávit de casi $2,000 millones, y sin embargo afirma que el distrito está quebrado. Eligió forzar una huelga en lugar de abordar los problemas legítimos que han planteado los maestros, quienes cuentan con el apoyo de padres y estudiantes. Para desatar recursos esenciales, los educadores han descubierto que no tienen otra opción más que emplear medios como huelgas, marchas y manifestaciones.

Este enfrentamiento lamentablemente se parece a lo que está sucediendo en Washington, D.C., donde Donald Trump ha fabricado una crisis cerrando el gobierno para asegurarse su muro fronterizo. Inicialmente, Trump acordó una solución bipartidista para evitar un cierre, pero cambió de parecer luego de ser provocado por comentaristas conservadores.

Trump ha ignorado los efectos del cierre, pero está provocando que infinidad de estadounidenses tengan que recortar medicamentos vitales, depender de despensas de alimentos, incumplir pagos de hipotecas y soportar incertidumbre y estrés abrumadores. Mi unión sindical está ofreciendo préstamos sin intereses para miembros con permisos laborales; un beneficiario corrió de inmediato a pagar el alquiler vencido con su préstamo. Y entre los numerosos grupos que intentan ayudar a los trabajadores federales a mantenerse a flote, una entidad de beneficencia ha organizado un banco de alimentos para agentes del FBI que están trabajando sin remuneración.

Los líderes demócratas del congreso han aprobado numerosas leyes para poner fin al cierre con apoyo bipartidista. No obstante, Trump oscila entre el papel de hombre fuerte y niño pequeño, pero definitivamente no hace el papel de alguien que soluciona los problemas. Por sus fines egoístas, está poniendo en riesgo las funciones esenciales del gobierno: la seguridad, la alimentación, la seguridad aérea, la preparación ante catástrofes y muchas otras. Como dijo Trump el mes pasado: él es el "dueño" del cierre. Es su responsabilidad ponerle fin, del mismo modo que es responsabilidad de Beutner poner fin a la crisis en Los Ángeles.

Nuestra sociedad democrática es posible gracias al contrato social entre los ciudadanos y el gobierno. A cambio de nuestro consentimiento de pagar impuestos y obedecer las leyes para tener un gobierno democrático, dicho gobierno acepta proteger nuestros derechos y promover el bien común. Cuando los líderes electos fracasan, ya sea mediante la falta de financiación a las escuelas públicas o el cierre de servicios que proporcionan nuestra seguridad y libertad, golpean en el corazón mismo de lo que nos convierte en una república democrática.

Es por eso que 31,000 maestros, como Nataly Santos, están adoptando una posición; y cada vez más estadounidenses están denunciando a Trump por dividir y desestabilizar el país. 

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