20/01/2018

La falta de igualdad escolar y de inversiones les roba el futuro a los niños

Mientras escribo esto, el presidente Trump y su partido político, que controlan todas las ramas del gobierno federal, están jugando con la salud de 9 millones de niños y el destino de 800,000 "soñadores" en sus erráticas negociaciones sobre un cierre de la Administración, poniendo en riesgo a estos jóvenes, a nuestros militares y a todos los estadounidenses.

¿Qué dice sobre nuestra sociedad, y nuestra humanidad, que los niños rara vez sean una prioridad en los Estados Unidos? Decimos que la educación es crucial para las oportunidades, y que la educación pública es fundamental para nuestra democracia. Pero ¿realmente creemos que es así? Un informe reciente de la U.S. Commission on Civil Rights dice que no.

El informe detalla la enorme desigualdad de la financiación de la educación de kínder a 12.º grado para los estudiantes de bajos ingresos y de color. Los distritos escolares con mayor pobreza de los Estados Unidos reciben un promedio de $1,200 menos por alumno que los distritos con pobreza más baja. Los distritos con mayor cantidad de estudiantes de color obtienen aproximadamente $2,000 menos por alumno que los distritos con menos estudiantes de color. Y muchos estudiantes de color sufren "doble segregación": tanto por raza/etnia como por concentración de la pobreza.

Eso no es todo. Veintinueve estados proporcionan menos financiación general para educación pública que en 2008, antes de la Gran Recesión. Y en 19 estados, los fondos del gobierno local para educación se redujeron durante ese mismo período, agravando el perjuicio.

Randi Weingarten les lee a niñosWeingarten con estudiantes en la escuela primaria Boulevard en Cleveland Heights, Ohio, el 6 de septiembre de 2017. Foto por Brett Sherman.

Es una mancha para nuestra nación que tantos niños de bajos ingresos y de color asistan a escuelas en condiciones deplorables, con clases numerosas y sin enseñanza adecuada y elementos esenciales para el aprendizaje, como libros de texto y tecnología. Con frecuencia, las escuelas que reciben a una gran cantidad de niños de familias de bajos ingresos no tienen un enfermero, un consejero o un bibliotecario. Todos los niños merecen una buena educación en un ambiente seguro y acogedor. Pero una financiación escolar desigual y una total discriminación privan a una gran cantidad de jóvenes de este derecho fundamental.

Aún hay personas que dicen que el dinero no importa en la educación. Por supuesto que importa. Importa en Baltimore, donde los estudiantes y el personal pasaron frío este invierno en aulas apenas más cálidas que afuera, donde la temperatura era bajo cero. Importa en Scarsdale, Nueva York, donde el dinero de los impuestos locales financia una gran variedad de clases de Advanced Placement, programas STEM e idiomas francés, latín, mandarín y español, impuestos que ya no podrán deducirse con el plan impositivo republicano, que afectará a las escuelas y los servicios públicos, incluso en comunidades prósperas.

El dinero importa para los padres de las escuelas públicas que, en una encuesta nacional reciente realizada por la AFT, dijeron que los fondos insuficientes son el problema más importante que enfrentan las escuelas públicas en la actualidad. La encuesta reveló que los padres apoyan fuertemente una mayor inversión en las escuelas públicas del vecindario, con particular énfasis en ampliar los programas profesionales y técnicos, reducir la cantidad de alumnos por clase, ayudar a las escuelas necesitadas, ofrecer arte y música, y brindar servicios de salud y nutrición. También les preocupa el desplazamiento de recursos de las escuelas públicas locales a escuelas independientes y bonos escolares. A pesar de estas inquietudes, tres cuartos de los padres dicen que las escuelas públicas a las que asisten sus hijos les proporcionan una educación excelente o buena.

No solo las políticas fiscales estatales afectan a la educación; las políticas fiscales federales también están tomando el rumbo equivocado. El presidente Trump ha propuesto recortar $9,200 millones, o el 13.5 por ciento, destinado a la educación de kínder a 12.º grado y superior en el presupuesto que se está debatiendo en Capitol Hill en este momento. Y el plan impositivo republicano, que restringe la capacidad de los contribuyentes de deducir sus impuestos estatales y locales, hace que sea más difícil para los estados y las comunidades financiar las escuelas públicas y otros servicios esenciales. Crearon un juego de suma cero con opciones crueles: las escuelas públicas podrían competir con la reparación de un puente, y la atención médica contra la vivienda para personas de bajos ingresos.

Los maestros y el personal de las escuelas públicas trabajan heroicamente para superar la distribución desigual de oportunidades de educación de la sociedad; sin embargo, se suele culpar a ellos (y a sus uniones) por las consecuencias de la falta de inversión en las escuelas y en los niños. Una encuesta reciente de la AFT y de la Badass Teachers Association reveló que los recursos inadecuados, la falta de influencia de los maestros sobre las decisiones que afectan la enseñanza y el aprendizaje, y la culpabilización y humillación de los maestros hacen que estén dos veces más estresados que las personas que ejercen otras profesiones.

Estudios revelan que grandes aumentos permanentes en gastos escolares, a menudo como resultado de juicios que desafían la financiación desigual, mejoraron los resultados a largo plazo de los alumnos, tales como los salarios en la adultez; los resultados a mediano plazo, tales como las tasas de finalización de la escuela secundaria; y los resultados a corto plazo, tales como las calificaciones de las pruebas SAT y otras evaluaciones estandarizadas. Una financiación adecuada de la educación es particularmente crucial para la mitad de los estudiantes de escuelas públicas de los Estados Unidos que viven en la pobreza. Es un imperativo moral y económico.

 La U.S. Commission on Civil Rights llama al gobierno federal a tomar medidas para abordar la financiación desigual de las escuelas públicas de nuestra nación. Estamos totalmente de acuerdo. Como escribió Martin Luther King Jr. en su "Carta desde la cárcel de Birmingham", "la justicia demasiado demorada es justicia denegada".

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