19/11/2017

Robar a la clase media para repartir a los donantes

Si de alguna manera ha logrado escapar a las noticias desde la última elección presidencial y acaba de enterarse de que el Congreso controlado por los republicanos, con el apoyo a plena voz del presidente Trump, ha votado por aumentarles los impuestos a las familias de clase media; sancionar a los estudiantes, sus maestros y sus comunidades; y aniquilar Medicare y castigar a los estadounidenses enfermos —todo para darles una exención fiscal a las grandes empresas y a los multimillonarios—, probablemente se pregunta qué sucedió con el candidato Trump, quien prometió ayudar a la clase media y "vaciar el pantano".

Cuadro del CBPP

La afirmación de los republicanos de que su reforma impositiva es buena para la clase media y los trabajadores estadounidenses es una farsa. Los claros ganadores son quienes ya son ricos y poderosos, que obtendrán enormes exenciones fiscales, como un descuento en los jets privados, por ejemplo. Análisis independientes muestran una larga lista de estadounidenses que podrían salir perdiendo con el plan impositivo del GOP: los hogares que ganan de $10,000 a $75,000, que pagarán más en impuestos durante la próxima década; los propietarios de hogares, que perderán su deducción del interés de la hipoteca; los educadores, que tienen una deducción para costear compras para sus aulas; las personas con enfermedades crónicas, que ya no podrán deducir sus gastos médicos; 13 millones de personas que ya no tendrán seguro médico; los prestatarios de créditos para estudiantes, que perderán la deducción del interés de los créditos para estudiantes o asistencia para la matrícula; los miembros de uniones, que no podrán deducir las cuotas de la unión; y los estados y comunidades locales que, debido a la pérdida de la deducción de impuestos estatales y locales, no podrán financiar adecuadamente los servicios públicos, entre ellos, las escuelas públicas y los servicios de primera respuesta.

Los líderes del GOP argumentan que sus generosas dádivas para las corporaciones y los más ricos estimularán el crecimiento económico y la generación de empleo, en otras palabras, que los beneficios se derramarán a otros estadounidenses. El experimento de Kansas con la economía del derrame diezmó los ingresos del estado, disparó el déficit y generó penosos recortes de gastos. Desde entonces, en Kansas, se han restablecido muchos de los impuestos que se habían reducido con tan desastrosos efectos. En efecto, en un foro con Gary Cohn, principal asesor económico de Trump, cuando se les preguntó a los directores ejecutivos si las empresas invertirían más y aumentarían los salarios de los trabajadores si se aprobaban los planes impositivos del GOP, pocos levantaron la mano.

Una nueva encuesta de Quinnipiac muestra que los estadounidenses lo entienden. La mayoría de los estadounidenses está en contra de los planes impositivos del GOP y cree que se beneficiarán los ricos, no la clase media. Tienen razón: el 1 por ciento que más gana disfrutará del 80 por ciento de los recortes fiscales con los planes del GOP, según Tax Policy Center, una organización imparcial. Un análisis descubrió que el dinero que la secretaria de Educación Betsy DeVos y su familia recibirían de una sola de sus exenciones fiscales podría pagarles a más de 6,000 maestros. Y una nota periodística llegó a la conclusión de que el presidente Trump y su familia podrían ahorrarse más de $1,000 millones.

Entonces, ¿por qué los legisladores priorizan a los grandes contribuyentes sobre sus votantes? El representante Chris Collins (R-N.Y.) admitió para quiénes es realmente el proyecto de ley: "Básicamente, mis donantes dicen: 'Hágalo o no me vuelva a llamar'".

Los graves efectos de esta ley se sentirán por décadas. Considere el impacto en la educación pública. A nivel nacional, los ingresos estatales y los impuestos sobre las ventas financian el 46 por ciento de la educación pública, y los impuestos sobre la propiedad local aportan un 45 por ciento adicional. Con los planes republicanos, casi 29 millones de hogares ya no podrán deducir estos impuestos, y esto tiene como resultado una doble imposición y menos ingresos para las localidades. Esto afectará el bolsillo del común de los estadounidenses y reducirá los fondos para educación pública y otros servicios públicos importantes. Y mientras la clase media ya no podrá deducir los impuestos estatales y locales, las corporaciones mantendrán esta deducción.

Estas propuestas afectarán a todos los estadounidenses. Los votantes deberían preguntarles a sus representantes: ¿por qué elaboran estos planes tan importantes en secreto? ¿Por qué se apresuran a forzar su aprobación sin un orden regular y audiencias, análisis, debates o tiempo para la opinión pública adecuados? ¿Por qué desarrollar un plan para aprobar unilateralmente estos cambios de tal envergadura, sin la necesidad de un solo voto del Partido Demócrata, cuyos miembros, al igual que los del GOP, fueron elegidos para representar las necesidades y los intereses de sus votantes? ¿Qué sucedió con el lema del Partido Republicano, el partido de Lincoln: "del pueblo, por el pueblo y para el pueblo"?

La Cámara ha aprobado un proyecto de ley injusto y cruel, sin los votos de los demócratas y nueve republicanos que desean impuestos justos y se dan cuenta de que este proyecto de ley no lo es. Ahora depende del Senado, que también planea arrollar a la clase media para ayudar a los donantes. Si esta redistribución de la riqueza le molesta, aún hay tiempo para hacer oír su voz.

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