19/05/2018

Un imperativo moral: poner fin a la pobreza

A cincuenta años del lanzamiento de la Poor People’s Campaign (Campaña de los pobres) a cargo del reverendo Martin Luther King Jr., 43 millones de estadounidenses continúan en las garras de la pobreza y 140 millones se consideran de bajos ingresos. La cantidad de familias que viven con $2 por persona, por día (sí: $2 por día), ha aumentado a 1.5 millones de hogares estadounidenses, incluyendo 3 millones de niños. 

Piensen en eso: Pasar años sin consultar a un dentista. Ir a la escuela con ropa sucia. Limpiar pañales sucios para volver a usarlos. Vender plasma para comprar alimentos. Nunca tener comida suficiente.

Randi en la manifestaciónWeingarten en la emisión del "Caso fallido de Brown contra el Consejo de Educación" en la Corte Suprema de EE. UU. el 14 de mayo. Foto por Brett Sherman.

No sé si el presidente Trump piensa en eso entre sus tuits aparentemente interminables en los que se felicita a sí mismo por su administración de la economía. Es verdad que la economía de los Estados Unidos ha generado una inmensa riqueza durante el último medio siglo para aquellos en lo más alto de la escala económica.

Con una altísima desigualdad económica de fondo, se ha reavivado una nueva campaña para protestar contra las políticas que mantienen a la gente en la pobreza. La nueva "Poor People’s Campaign: A National Call for Moral Revival" se lanzó la semana pasada en las capitales estatales y en Washington D. C., para exigir leyes federales y estatales de salario digno, inversión y equidad en la educación, protección del derecho al voto, atención médica asequible de calidad y la finalización de encarcelamientos masivos.

El reverendo William Barber II, fundador del movimiento Moral Mondays (Lunes morales), ha trazado un camino para motivar el "renacimiento moral" que incluye la demanda de políticas, el registro de votantes y la desobediencia civil.

Mientras la pobreza afecta de manera desproporcionada a la gente de color, numéricamente hay más estadounidenses blancos en la pobreza que otras razas o grupos étnicos. La nueva Poor People’s Campaign se basa en el movimiento Moral Mondays que se movilizó a través de líneas raciales, buscando los intereses comunes de los marginados. Esto es más importante que nunca antes, dada la creciente polarización en la era Trump.

En las Naciones Unidas, recientemente realizaron un informe que reveló un panorama desolador de la pobreza extrema en los Estados Unidos, documentando las terribles circunstancias que deben soportar los pobres: desde condiciones sanitarias y de aguas residuales inseguras hasta indigencia crónica, criminalización y hostigamiento simplemente por ser pobres. El informe concluyó que, particularmente en un país rico como los Estados Unidos, "la persistencia de la pobreza extrema es una elección política tomada por quienes están en el poder" y que "con voluntad política, podría eliminarse fácilmente".

Comparen las elecciones políticas llevadas a cabo por el presidente Lyndon Johnson, cuya guerra contra la pobreza promulgó políticas antipobreza, de salud, educación y empleo y legislación sobre derechos civiles, con las políticas promovidas por el presidente Trump. Tomemos la reciente ley impositiva del GOP, que es la mayor transferencia de riqueza a los ricos en décadas. El 1 por ciento más rico recibe el 83 por ciento de los beneficios. El plan impositivo aumentará el déficit en casi un billón de dólares en el año fiscal 2019 y el GOP ya está utilizando el déficit desenfrenado como excusa para hacer grandes recortes en seguro social, Medicare, Medicaid, ayuda estudiantil, ayuda nutricional y de vivienda y otros programas de los que dependen los estadounidenses más necesitados.

Una reciente encuesta de AFT-Democracy Corps reveló que la mayoría de los encuestados no se han visto beneficiados por el plan impositivo del GOP. Están disconformes de que sus salarios no están a la par de los costos en alza. Están enojados porque el GOP planea pagar los recortes fiscales destruyendo la red de seguridad social. Y creen firmemente que los fondos que son redistribuidos a los ricos deberían haber sido invertidos en escuelas públicas, salud o infraestructura.

De manera similar, el Instituto de Encuestas de la Universidad de Monmouth descubrió que solo el 12 por ciento de los estadounidenses cree haberse beneficiado mucho con la reciente reactivación económica, mientras que la mayoría sostiene que sigue luchando. Sin embargo, una mayoría (el 57 por ciento de la gente) comprende que las familias más ricas se han beneficiado con las políticas de Trump.

En el lanzamiento de la nueva Poor People’s Campaign, una empleada doméstica de bajo salario dijo sufrir de depresión y tener pensamientos suicidas por miedo a que sus hijos y ella queden en la indigencia a pesar de su arduo trabajo. "La pobreza sistemática ha sido creada", sostuvo llorando, "no porque seamos perezosos o no queramos trabajar, sino por los políticos que bloquean un salario digno". 

La falta de inversión en la educación pública, incluidos los bajos salarios, son el eje de las protestas de maestros que se han propagado por los Estados Unidos. La desigualdad entre los que tienen y los que no tienen daña a los niños diariamente. La semana pasada, la Journey for Justice Alliance emitió el "Caso fallido de Brown contra el Consejo de Educación", un análisis de la oferta de cursos en escuelas secundarias de 12 ciudades. El análisis demuestra que los estudiantes que asisten a escuelas con mayoría de raza negra o morena siguen siendo segregados por una educación desigual porque sus escuelas ofrecen menos materias académicas y de arte que las escuelas con mayoría de raza blanca.

Los miembros de la AFT abordan diariamente la grave situación de pobreza en sus trabajos en hospitales y escuelas y nos enorgullece ser socios de la coalición de la nueva Poor People’s Campaign. En esta era de abundancia sin precedentes, es hora de poner fin a la opresión de los pobres y adoptar un renacimiento moral. Eso haría que Estados Unidos sea una gran nación.

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