17/12/2017

El plan del GOP recompensa a los ricos y estafa al resto de nosotros

Los líderes republicanos en el Congreso no ocultan que se priorizan los recortes fiscales para sus acaudalados donantes y aliados corporativos sobre las necesidades de las personas que trabajan para vivir. Donald Trump se presentó como un tipo de republicano diferente, un populista que cuidaría a los estadounidenses comunes. Pero, con el apoyo a plena voz del presidente, los republicanos están listos para aprobar un plan impositivo opuesto a la filosofía de Robin Hood, que beneficia a las corporaciones y a los más ricos a costa de los estadounidenses que intentan sobrevivir.

Los estadounidenses lo entienden, aunque el Partido Republicano (GOP) ha tratado de mantenerlos ocultos. Los republicanos en el Congreso se han apresurado a forzar la aprobación de la reforma impositiva más extensa en tres décadas sin una sola audiencia, antes de que se haya analizado el proyecto de ley, o siquiera que se lo haya visto, salvo por unos pocos elegidos, y sin un voto demócrata a favor. ¿Por qué tanta prisa? ¿Por qué no esperar, como hizo el presidente Obama después de que el republicano Scott Brown fuera elegido para ocupar el lugar en el Senado de Edward Kennedy, hasta que el senador electo Doug Jones pueda ocupar su escaño?

Weingarten con miembros republicados del CongresoWeingarten en una conferencia de noticias el 29 de noviembre con legisladores republicanos y líderes empresariales que se oponen a la reforma impositiva de los líderes del GOP. Foto por Pamela Wolfe.

Eso respetaría la voluntad de los votantes y le daría transparencia para que pudieran analizarse los detalles de esta legislación de recorte fiscal para los ricos. Pero los líderes del GOP no ceden: saben que el tiempo, la luz pública y su decreciente mayoría en el Senado les juegan en contra, de manera que operan con tanta rapidez y discreción como pueden. Aun así, solo el 26 por ciento de los votantes está de acuerdo con su plan.

Un motivo fundamental es que, aunque se dice que este es un "plan impositivo para la clase media", este es un plan de aumento de impuestos para millones de estadounidenses de ingresos medios. Incluso con las deducciones que a los republicanos no les ha quedado más remedio que restablecer, por ejemplo, para gastos médicos altos, los impuestos podrían subir para 87 millones de familias de clase media, entre ellas, 67 millones que ganan menos de $100,000 por año. Les quitará a 13 millones de estadounidenses su seguro médico y aumentará las primas del mercado individual en un promedio de $2,000 por año. Y eso ni siquiera incluye los recortes automáticos a Medicare de $25,000 millones el año próximo que genera esta reducción impositiva, así como cientos de miles de millones de dólares en recortes automáticos a otros servicios sociales durante la próxima década.

Se estima que más del 60 por ciento de los recortes fiscales irán al 1 por ciento más rico de los estadounidenses. El plan reduce la tasa impositiva máxima para los hogares de ingresos altos y reduce significativamente la tasa impositiva corporativa. En tanto los miembros de las uniones ya no podrán deducir sus cuotas, las personas que poseen jets privados disfrutarán de una exención. Esta es una transferencia obscena de riqueza hacia aquellos más privilegiados en un momento de ganancias corporativas y desigualdad de ingresos récord, y soslaya a los asalariados, cuyos ingresos están estancados desde hace décadas.

Y quizás lo peor de todo es que el GOP planea pagar los recortes fiscales a las corporaciones aniquilando la deducción para impuestos locales y estatales, que financian la educación, las universidades, la seguridad e infraestructura públicas. Millones de personas pagarán más impuestos y, en consecuencia, esto hará que sea más difícil para los estados y las comunidades recaudar dinero para estas inversiones públicas. Restringir la financiación para las escuelas y los servicios públicos es especialmente cruel en un momento en el que al menos 29 estados gastan menos en educación pública que antes de la Gran Recesión.

Aumentar los impuestos al común de los estadounidenses no cubrirá todas las exenciones para las corporaciones y los ricos; por eso, el GOP está hipotecando el futuro de los Estados Unidos al aumentar el déficit federal en, como mínimo, $1 billón. Esto limitará nuestra capacidad de invertir en los programas de infraestructura, salud, educación y jubilación que el país necesita, y le endosará la cuenta al común de los estadounidenses y a las generaciones futuras.

La antigua aversión de los legisladores republicanos al déficit puede haber desaparecido por ahora, pero no por mucho tiempo. Paul Ryan, presidente de la Cámara, ya dijo: "El año próximo, vamos a tener que recurrir a la reforma de la Seguridad Social, que es como se abordan la deuda y el déficit". Traducción: aumentar el déficit a través de recortes fiscales y, luego, usar la deuda como excusa para recortar la educación, Medicare, Medicaid, el Seguro Social, los programas de vivienda y alimentos, destruyendo la red de seguridad social.

La AFT y nuestros miembros han trabajado día y noche para mitigar algunos de los elementos más nocivos de versiones anteriores de esta legislación. Pero debido al proceso apresurado y secreto que el GOP ha utilizado, seguimos descubriendo nuevas formas en que el proyecto de ley dañará a las familias trabajadoras; por ejemplo, los padres de estudiantes universitarios probablemente tendrán un aumento de impuestos mayor con el proyecto de ley respecto de los contribuyentes en general. Lamentablemente, la mayoría los legisladores republicanos (aunque no todos) están del lado de los donantes y les dieron la espalda a sus votantes. Calcularon que, entre las cataratas de tuits, los días festivos y el ciclo de noticias las 24 horas, los estadounidenses no notarán o no se opondrán a esta censurable recompensa a los ricos a costa de los demás. Pero la hipocresía y el desprecio de los legisladores del GOP por las personas que trabajan arduamente para ganarse la vida no pasarán desapercibidos, ni ahora ni en noviembre.

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