24/02/2018

Luchar por el derecho a alzar la voz

El pedido de Mother Jones de "rezar por los muertos y luchar hasta el cansancio por los vivos" suena especialmente vigente en la actualidad. El horror de otra masacre más con armas de fuego en una escuela estadounidense da lugar a "pensamientos y plegarias" en los políticos que luego "luchan hasta el cansancio", pero no por los vivos, sino contra cualquier restricción que se imponga sobre las armas de fuego más letales. Queda claro quién lucha por los vivos: los jóvenes que sobrevivieron al ataque en la escuela secundaria Marjory Stoneman Douglas e insisten en que quienes participan en la puja de los grupos de presión en favor de las armas no pueden volver a la normalidad.

Los estadounidenses deben compartir la determinación de estos jóvenes para hacer todo lo posible por evitar más muertes. Mi unión —desde nuestros colegas en Sandy Hook Elementary hasta los de Stoneman Douglas, entre ellos, los propietarios responsables de armas— renueva nuestro compromiso de poner fin al flagelo de la violencia con armas de fuego y garantizar que las escuelas y universidades sean refugios seguros. Esto incluye la oposición a la imprudente llamada del presidente Trump, inspirada en la Asociación Nacional del Rifle, a armar a los maestros. El primer instinto de los maestros es proteger a los niños, no participar en un tiroteo que los pondría en peligro.

Estudiantes de ParklandWeingarten en un acto con alumnos y educadores de la escuela secundaria Marjory Stoneman Douglas, en Parkland, Florida, el 17 de febrero. Foto por Brett Sherman

¿Por qué no se ha hecho más para prevenir los tiroteos masivos? La triste respuesta es que, al igual que en muchas otras áreas en Estados Unidos, existe un enorme desequilibrio de poder. El Center for Responsive Politics, una entidad imparcial, estima que, durante las elecciones de 2016, grupos relacionados con la Asociación Nacional del Rifle (NRA) gastaron $54 millones en asegurar el control republicano de la Casa Blanca y el Congreso. El poder de los grupos de presión de las armas de fuego se magnifica por sus vinculaciones con grupos de derecha. Por ejemplo, Los Angeles Times informa que, en 2014, Freedom Partners, organización respaldada por Koch, aportó $4.9 millones al Instituto de Acción Legislativa de la NRA. Quien era presidente de Freedom Partners en ese momento es hoy director de asuntos legislativos del presidente Trump.

Al igual que la NRA, los Koch, DeVos y otros, como la organización de derecha State Policy Network (SPN), desean eliminar todo lo que desafíe su poder económico y político. ¿Cuál es su principal objetivo? Las uniones. La SPN ha prometido $80 millones para "dejar de financiar y neutralizar" a las uniones. Los Koch, después de recibir el recorte fiscal de Trump, subieron la apuesta con $400 millones para socavar la educación pública y "quebrar" las uniones de maestros. ¿Por qué? Porque nos oponemos a los esfuerzos por quitarle la financiación y privatizar la educación pública.

Su plan de llevar a la quiebra a las uniones será el centro de atención mañana en la Corte Suprema de EE. UU., donde se debatirá el caso Janus contra la AFSCME Consejo 31. Una vez que Neil Gorsuch, nominado por Trump para la corte, fue confirmado, los activistas antiunión rápidamente llevaron el caso Janus a la lista de casos pendientes, conociendo los antecedentes de Gorsuch de priorizar a las corporaciones sobre los trabajadores.

Desde hace mucho tiempo, la Corte Suprema sostiene que los estados pueden decidir cómo manejan sus relaciones laborales y permite explícitamente a las uniones representar a los empleados, y que los empleados públicos que no desean unirse a la unión que los representa pueden pagar una "cuota justa". El objetivo de esta cuota es compensar a la unión por la negociación de contratos y otros servicios; quienes no son miembros no deben pagar nada por las actividades políticas que realiza la unión. Veintitrés estados han decidido hacer esto, ya que se ha comprobado que la negociación colectiva genera servicios estatales más eficientes y una mejor calidad de vida.

Los defensores de Janus sostienen, sin evidencia alguna, que este precedente de 40 años viola el derecho a la libre expresión de quienes no son miembros. La composición ideológica actual de la Corte Suprema sugiere que este único argumento podría afectar los intereses de millones de trabajadores al privar a las uniones de los fondos que necesitan para funcionar. Esta consecuencia no es casual: es el objetivo de estos ataques contra las uniones. Las uniones luchan por una vida mejor para los trabajadores, y la derecha considera esto una amenaza.

Las uniones ayudan a hacer posible lo que sería imposible para las personas que actúan solas. Así logramos una suba de dos dígitos en los salarios de los maestros en la Ciudad de Nueva York antes de la recesión de 2008, para que se adecuaran a las comunidades vecinas, y los maestros de Virginia Occidental luchan ahora a través de las uniones por un salario digno. Las uniones luchan por buenas escuelas públicas para todos nuestros niños, educación superior y atención médica asequibles, y por una voz en nuestros trabajos y en nuestra democracia. En este momento, luchamos por los fondos para seguridad escolar y salud mental que el nuevo presupuesto de Trump elimina.

Cuando Mother Jones comenzó a organizar a los trabajadores, durante la llamada "Gilded Age" (Edad chapada en oro), el poder de los empleados prácticamente no se conocía, la supremacía económica de la élite estaba arraigada y la aspiración que Abraham Lincoln había promovido (el "derecho a prosperar") se les negaba sistemáticamente a los trabajadores. El movimiento obrero ayudó a equilibrar la balanza de la opresión y, a mediados de siglo, los trabajadores estadounidenses gozaban de lugares de trabajo más seguros y niveles de vida mucho mejores. Ese es el movimiento al que la derecha desea "dejar de financiar y neutralizar".

"Nunca más" fue el grito de protesta para muchos: quienes se oponían al genocidio, por supuesto, y más recientemente, quienes denuncian la violencia masiva con armas de fuego. También es adecuado para quienes insisten en que nuestro país no debe volver a una época en la que a los trabajadores se les negaban sistemáticamente hasta los derechos más fundamentales: a tener voz y a una vida mejor.

Compartir
Imprimir