Historia

De 8 locales a 3,000

La AFT fue fundada en Chicago con 8 locales inscritos en tanto el presidente de la AFL, Samuel Gompers, celebraba su incorporación en 1916. La unión operaba desde una de las cinco habitaciones del chalé del secretario de finanzas de la AFT, Freeland Stecker, en Chicago. El presidente, Charles Stillman, vivía al lado.

Si bien la AFT creció rápidamente en sus inicios, con un total de 174 locales en los primeros cuatro años, en los años posteriores a la Primera Guerra Mundial, las juntas escolares presionaban e intimidaban a los maestros para que estos renunciaran a la unión. A fines de la década de 1920, la membresía de la AFT había descendido a menos de 5,000 miembros (aproximadamente la mitad de los que había en 1920). En aquel entonces, la unión luchó por leyes de permanencia, como así también por la libertad académica de aquellos maestros cuyas creencias eran investigadas por comités políticos durante el período del "Miedo Rojo" tras la Primera Guerra Mundial.

Los años de la Gran Depresión acentuaron los problemas que la AFT había abordado durante sus primeros 15 años: salarios bajos e inseguridad económica. Peor aún, las maestras se vieron forzadas a firmar "contratos que estipulaban que una maestra debía usar faldas de cierto largo, mantener calzado que no mostrara los pies, no recibir llamadas de un caballero más de tres veces por semana y dar una clase en la escuela dominical", sostenía la revista American Teacher. En algunos lugares, se exigían juramentos de lealtad y se despedía a los maestros por afiliarse a la AFT o por trabajar en campañas electorales de juntas escolares.

En 1932, la Ley Norris-La Guardia declaró ilegales los "contratos de perro amarillo", los cuales prohibían a los maestros afiliarse a una unión sindical, y la AFT continuó luchando por la permanencia de los maestros. A fines de la Gran Depresión, se había ganado cierto tipo de permanencia en 17 estados, en gran parte gracias al esfuerzo de la AFT.

En tanto un sólido liderazgo en la AFT impulsó la membresía de 7,000 miembros en 1930 a 32,000 en 1939, la unión se vio involucrada en denuncias de infiltración comunista en algunos locales. En 1941, por recomendación del consejo ejecutivo de la AFT, se retiraron las actas de fundación de tres locales tras una investigación.

Se desató la Segunda Guerra Mundial y la AFT trabajó arduamente para impulsar las ventas de bonos de guerra y programas de compensación por guerra y bombardeos aéreos en las escuelas, haciendo campaña simultáneamente contra la "explotación u opresión de grupos minoritarios". En los años de la posguerra, la AFT renovó la lucha para mejorar las condiciones de las escuelas y de los maestros. Y, si bien la política de la AFT se oponía a las huelgas, muchos locales se vieron obligados a hacer huelga durante los años de la posguerra para llegar a la raíz del estado deprimido de los salarios.

Los años de la posguerra

En la década de 1950, volvieron a surgir los juramentos de lealtad. La AFT tuvo un papel de liderazgo en la oposición a este cáncer contra la libertad académica durante la era McCarthy, defendiendo a los maestros que eran falsamente acusados de "subversión". La AFT también estaba a la vanguardia del movimiento de derechos civiles. Presentó un memorial de amicus curiae en el histórico caso de desegregación de la Corte Suprema de 1954, Brown contra el Consejo de Educación de Topeka, y expulsó a los locales que no habían acatado un mandato anterior de desegregación.

Durante la década de 1960, además de la lucha por los derechos civiles, la AFT y sus filiales trabajaron para celebrar acuerdos de negociación colectiva con juntas escolares pertinaces. La década de 1960 también fue testigo de la primera huelga importante de profesores universitarios en los Estados Unidos y una protesta de un día por parte de la United Federation of Teachers (UFT) en la Ciudad de Nueva York a favor de la negociación colectiva. Hubo más de 300 huelgas en todo el país en los 10 años posteriores a la protesta de la UFT. La AFT creció a nivel nacional de menos de 60,000 miembros en 1960 a más de 200,000 a fines de esa década.

Albert Shanker fue elegido presidente de la AFT en 1974. Shanker, pionero en negociación colectiva a favor de los maestros, también era una de las voces más influyentes del país sobre reforma educativa, un líder en derechos civiles y humanos en los Estados Unidos y en el exterior, y un defensor implacable de la democracia y la libertad.

Mediante sus discursos, sus columnas semanales del New York Times y su trabajo con líderes empresariales, legisladores y líderes sindicales, Shanker revolucionó el pensamiento de ese entonces y lo tornó perfectamente brillante y sensato. Sus ideas parecen tan potentes y relevantes hoy en día como lo fueron durante los 23 años de su presidencia.

En la década de 1970, la AFT luchó contra los difíciles problemas de la financiación escolar en áreas urbanas en decadencia y el respaldo decreciente para la educación urbana. Al mismo tiempo, a mediados de la década de 1970, la AFT era la unión de mayor crecimiento del país. En 1978, la AFT fundó una división de atención médica y, en 1983, creó una división para empleados del gobierno a nivel local, estatal y federal.

Liderazgo en reforma educativa

La década de 1980 presenció un movimiento concentrado hacia la reforma educativa y la profesionalización de los maestros, liderado por la AFT y sus más de 600,000 miembros. La AFT trabajó para derribar las barreras artificiales entre los asuntos de negociación de contratos y otras cuestiones profesionales, y replanteó la discusión sobre reforma educativa para incluir a los maestros y maestros adjuntos como partes en la toma de decisiones.

A medida que la federación ingresaba en la última década del siglo XX, con casi 700,000 miembros, todos los temas por los que se había luchado seguían siendo relevantes, pero ninguno era más importante que mantener viva la idea de la reforma educativa. Si bien la AFT apuntaba a poner la escuela pública y sus maestros a la vanguardia en pedagogía e innovación durante los primeros años de la década de 1990, la tarea se tornó abrumadora con la llegada de un nuevo milenio. La muerte del presidente de la AFT, Albert Shanker, complicó la tarea de avanzar como fuerza de cambio en el sistema escolar público de la nación.

En 1997, Sandra Feldman fue elegida presidenta de la AFT y se convirtió en la primera presidenta de la unión desde la década de 1930. A su elección para el puesto más alto de la AFT le siguió una distinguida carrera de 30 años en la United Federation of Teachers en la Ciudad de Nueva York, que incluye 11 años como presidenta de la UFT.

Durante su presidencia en la AFT, uno de los programas clave de Feldman fue el avance de la educación preescolar. Ella solicitó el acceso universal a la educación preescolar, exigiendo también que el Congreso proporcionara financiación para "Kindergarten-Plus", un plan para ayudar a las escuelas a ofrecer un año extendido de kínder a niños marginados.

La suya fue una voz potente en apoyo a la responsabilidad de los maestros y de la escuela pública. Feldman defendió firmemente los estándares nacionales y, en lugar de criticar la Ley Que Ningún Niño Se Quede Atrás, condenó al gobierno de Bush por no financiarla completamente y por no observar su cumplimiento.

En 2004, Feldman decidió no buscar la reelección como presidenta por motivos de salud, y el secretario y tesorero de la AFT, Edward J. McElroy, se desempeñó como presidente interino hasta su elección oficial con la convención nacional de 2004 de la AFT.

La transición hacia el liderazgo de McElroy fue fluida, ya que había sido vicepresidente de la AFT desde 1974 y luego secretario y tesorero desde 1992 hasta su elección como presidente. Durante su trabajo en el consejo ejecutivo de la AFT, McElroy tuvo un papel decisivo en el lanzamiento del "Comité de Futuros", un panel de vicepresidentes de la AFT que dedicaron dos años a consultar a miembros y líderes de la AFT para dar forma a una nueva gerencia para la unión en lo que respecta a su estructura y gobernanza. Las enmiendas constitucionales resultantes mejoraron la función de los participantes fuera de la división de maestros de kínder a 12.º grado y plantearon otras recomendaciones sobre planificación estratégica, prácticas financieras para las filiales y establecimiento de prioridades para la AFT. Ese proceso continúa actualmente.

Durante su presidencia, de 2004 a 2008, la unión tuvo un crecimiento de más del 10 por ciento.

Randi Weingarten se convierte en presidenta

McElroy se jubiló en 2008 y lo sucedió la anterior presidenta de la United Federation of Teachers Randi Weingarten, elegida presidenta en la convención nacional de 2008 en Chicago. Antonia Cortese y Lorretta Johnson fueron elegidas secretaria y tesorera, y vicepresidenta, respectivamente. En 2011, luego de la jubilación de Cortese, Johnson fue nombrada secretaria y tesorera y Francine Lawrence fue nombrada vicepresidenta. Ambas fueron reelegidas en sus cargos en la convención de 2012 de la AFT. En 2014, con la jubilación de Lawrence, Mary Cathryn Ricker fue elegida para el cargo de vicepresidenta ejecutiva.

El sólido crecimiento de membresía de la unión ha continuado bajo el liderazgo de Weingarten, con un total de 1,700,000 miembros en 2017. Entre los hitos de la organización se encuentra la afiliación de la National Federation of Nurses en 2013.

Weingarten también lanzó varias iniciativas importantes para reformar la educación y otras instituciones públicas, entre ellas, el Fondo para la Innovación de la AFT, Reconnecting McDowell, Share My Lesson y la sociedad con First Book, además de continuos esfuerzos para promover una educación de gran calidad para todos los niños y desarrollar sistemas de responsabilidad que van más allá de una fijación con las evaluaciones estandarizadas. Muchos de esos esfuerzos se han aunado al amparo de Reclamar lo Prometido, la iniciativa emblemática de la AFT que atraviesa a todos los participantes e incluye un amplio enfoque en las sociedades comunitarias.

Apoyo acérrimo a los derechos civiles y humanos

Educación libre e igualitaria plasmada en la escuela pública, condiciones laborales seguras y sanitarias, horarios razonables con sueldos razonables, leyes que regulen el trabajo infantil, permanencia para los maestros, negociación colectiva, derechos de las mujeres, escuelas eficaces y reforma educativa: todos estos temas han sido prioritarios en la agenda de la AFT a medida que han ido surgiendo con el tiempo. Pero pocos son los asuntos sociales que igualan el énfasis que la AFT pone en la lucha por los derechos civiles.

Desde sus primeros años, la AFT se ha dedicado a la igualdad en la educación y en la representación. Antes de la segunda convención, la nueva AFT ya había emitido el acta de fundación n.º 9 para los maestros de la escuela secundaria Armstrong-Dunbar de Washington, D. C., un grupo de maestros negros de escuela secundaria, "a quienes el consejo ejecutivo tuvo el agrado de dar la bienvenida a la organización", según lo expresado en el boletín de la sede central de la AFT. "Conforme al lema: 'Democracia en la educación, educación para la democracia', la AFT creía que los maestros negros "estaban particularmente necesitados de toda la asistencia que pudiera brindarse no solo a los mismos maestros, sino también al desarrollo de oportunidades educativas… en todo el país".

Los registros muestran que la convención de 1938 de la AFT, que iba a llevarse a cabo en un hotel de Cincinnati, se trasladó a una nueva ubicación porque en el hotel se obligaba a los negros a usar un elevador de carga. Esto había sucedido anteriormente, en 1934, cuando se hizo evidente que el hotel de la convención no brindaría las mismas instalaciones a los delegados negros. La ubicación de la convención de 1963, planificada originalmente en Florida, también se modificó para que los miembros no tuvieran que viajar por el sur del país ni soportar las leyes de Jim Crow.

La AFT, una de las primeras uniones sindicales en condenar la segregación, enmendó su constitución en 1953 para establecer que: "ningún acta de fundación de la AFT que defina o reconozca jurisdicción en función de la raza o el color, o que permita la práctica de dicha jurisdicción, será reconocida como válida, y la práctica de cualquier local de limitar la membresía en función de la raza o el color redundará en la anulación de su acta de fundación". La federación también sufrió, por voluntad propia, la pérdida de miles de miembros en 1957 cuando expulsó a los restantes locales segregados del sur. Y, durante la década de 1960, la AFT administró más de 20 "escuelas de la libertad" en Alabama, Florida, Georgia y Misisipi. Estas escuelas complementaban la insuficiente educación que se ofrecía a los estudiantes negros con trabajadores voluntarios de la AFT.

Si bien la AFT ha continuado la lucha por los derechos civiles y de voto para todos los ciudadanos estadounidenses que permanecen marginados, también ha defendido los derechos de las minorías culturales y religiosas.

A nivel mundial, el Departamento de Asuntos Internacionales de la AFT ha participado activamente en el desarrollo de organizaciones sindicales libres y programas de estudios democráticos para sistemas de educación pública de países en todo el mundo, desde Europa del Este hasta América Central y del Sur hasta Sudáfrica. La unión brindó recursos y asistencia organizativa a sindicalistas y educadores en Europa del Este, por ejemplo, en los años previos a la caída del comunismo.